"Ni son todos los que están, ni están todos los que son"
En México se consideran "en riesgo" un total de 2,678 especies (2,316) y subespecies (295) en cuatro categorías: Probablemente extinta en el medio silvestre (48 especies), En Peligro de Extinción (535), Amenazadas (912) y Sujetas a Protección Especial (1183) (Norma Oficial Mexicana 059)
Si bien las extinciones han sido el pan de cada día en la larga historia del planeta, desde que el ser humano inició sus movimientos, primero a pie y más tarde navegando, el número de especies que se han extinguido y las que están en riesgo ha aumentado considerablemente.
En 1964 se estableció la Lista Roja de las especies amenazadas de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN) que se ha convertido en la autoridad internacional en el tema.
Actualmente, se han registrado 2,152,236 especies en el planeta, de las cuales se ha evaluado solo el 7% (157,190) y de esas 44,016 se encuentran en riesgo (IUCN 2024). Los grupos mejor evaluados son los vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos) y las plantas superiores (pinos, cícadas, plantas con flores).
Para México, la Lista Roja de IUCN incluye 25 especies extintas, 495 especies en peligro crítico, 1,183 amenazadas, y 937 vulnerables, con un total de 2,640. Las principales causas de su estado son la transformación y pérdida de hábitat (desarrollo urbano, agricultura, ganadería), la sobrexplotación (productos maderables), pesca, cacería de subsistencia), la introducción de especies invasoras (accidental o deliberadamente) , la contaminación (agrícola, industrial, urbana), y el cambio climático.
En México, la primera lista de especies en riesgo se publicó en 1994. Después de varias actualizaciones la Norma Oficial Mexicana 059 actualmente incluye un total de 2,678 especies (2,316) y subespecies (295) en cuatro categorías: Probablemente extinta en el medio silvestre (48 especies), En Peligro de Extinción (535), Amenazadas (912) y Sujetas a Protección Especial (1183). Aunque el total de especies en ambas listas es parecido, la composición de las especies es distinta. La lista se encuentra en el Diario Oficial de la Federación (2019). Desafortunadamente, no es un instrumento muy efectivo ya que no se actualiza cada 3 años o antes, como lo establece la Ley General de Vida Silvestre, entre otros problemas que tiene (De Grammont and Cuaron 2006, García-Aguilar et al. 2017).
El carpintero imperial, conocido localmente como "pitorreal", fue la especie más grande de la familia (Picidae) con 50 a 60 cm de tamaño. Esta especie, endémica de México, vivió en los bosques de pino de la Sierra Madre Occidental desde Chihuahua hasta Michoacán. Descrita en 1832 y registrada por última vez en 1956 en Durango por el naturalista estadounidense William L. Rhein, ha sido una de las extinciones más rápidas en la historia.
Las principales causas de su extinción fueron la transformación de su hábitat por la tala industrial, acabando con sus sitios de anidación y su alimento y la sobreexplotación por caza indiscriminada y envenenamiento.
Existen una gran diversidad de impactos y amenzas que afectan a las especies, reduciendo su distribución y su abundancia. Aunque la extinción se considera un fenómento natural, el ser humano lo ha acelerado a niveles nunca registrados anteriormente. Y actualmente, todas las causas tienen que ver con nuestras actividades. Recientemente, las amenazas se han clasificado meticulosamente para crear estandares de conservación (Salafsky et al. 2025).
1. Eliminamos y deterioramos los hábitats. El crecimiento de las poblaciones humanas y sus necesidades ha ido eliminado hábitats con la desarrollo de ciudades y construcción de centros industriales, carreteras, presas. Al buscar espacios planos, elimina sistemáticamente ciertos hábitats como pastizales, matorrales, humedales. La extracción selectiva de ciertas especies de plantas y animales modifica la composición y estructura de los ecosistemas con consecuencias positivas y negativas para distintas especies. La eliminación y deterioro de los hábitats reduce las áreas de distribución de las especies, aumentando sus riesgos.
2. Sobreexplotamos a las especies. La explotación desmedida de las poblaciones mediante la extracción, la cacería, la pesca, el tráfico de especies, disminuye las poblaciones y no permite su recuperación. El manejo sostenible de la riqueza natural depende de las posibilidades de recuperación de las poblaciones de las especies. Algunas poblaciones crecen rápidamente, mientras que otras tardan mucho en recuperarse después de una extracción o perturbación.
Pátzcuaro, México | ©David Gracia
©Andrea Román | ©Long Bà Mùi
3. Introducimos especies exótica invasoras. La introducción accidental o intencional de especies de otras regiones o países (especies exóticas o introducidas), ha tenido un fuerte impacto sobre las especies nativas. Algunas llegan accidentalmente con las importaciones de grano o con el agua de balastra de los barcos. Otras, como el lirio acuático, han sido traídas como ornamentales, como mascotas o por los aficionados a los acuarios.
4. Contaminamos aire, tierra y agua. Todos los días sin darnos cuenta contaminamos el aire, la tierra y el agua a través de nuestras actividades cotidianas de transporte y consumo. Nuestros alimentos producidos con excesos de fertilizantes e insecticidas, contaminan el suelo y el agua. La excesiva producción de plásticos y microplásticos son una amenaza para nuestra salud y la de muchas especies.
5. Modificamos el clima. El exceso de producción de gases de invernadero, ha aumentado la temperatura y modificado el clima, haciéndolo menos predecible. Muchos organismos tienen requerimientos específicos de temperatura y han evolucionado en sincronía con los cambios estacionales que cada vez son menos predecibles.
Hay especies que tienen un mayor riesgo de extinción debido a sus características poblacionales. Las especies poco abundantes o con áreas distribución pequeñas pueden desaparecer completamente cuando hay una transformación de su hábitat. Debido a las grandes transformaciones de hábitat que hemos ocasionado con el desarrollo caótico de zonas urbanas, carreteras, presas, zonas agrícolas, ganaderas, hemos reducido el área de distribución de muchas especies a pequeños fragmentos de hábitat cada vez más deteriorados.
Para restaurar las poblaciones de especies en riesgo es indispensable conocer las causas de su disminución poblacional. Estas causas pueden ser acumulativas. Por ejemplo, el ajolote mexicano, especie en Peligro de Extinción, perdió gran parte de su hábitat lacustre debido al desarrollo de la Ciudad de México, por mucho tiempo comercializaba como alimento y actualmente se comercializa ilegalmente como mascota (sobrexplotación), se han introducido especies exóticas invasoras (Carpas y tilapias) en lo poco que queda de hábitat lacustre (Xochimilco), y finalmente, el agua se contamina con fertilizantes e insecticidas por las prácticas agrícolas, particularmente por la producción de flores.
Si quieres conocer a las especies en riesgo cercanas a tu localidad puedes utilizar Enciclovida. Selecciona "búsqueda por región", incluye tu municipio o estado, la especie o grupo de interés (aves, mamíferos, magnolias y margaritas, etc.), y filtra por categorías de riesgo. Ahi se presentan las categorías de riesgo de México y las internacionales de la Lista Roja (UICN).
iNaturalist ©wmipv6 | ©jesusmoreno

La biznaga burra, al igual que muchos otros cactos (Cactaceae) se considera en Peligro de Extinción. Es una especie endémica de México con distribución amplia en los matorrales áridos desde Coahuila hasta Oaxaca. Es de crecimiento lento y puede alcanzar hasta 4 metros de altura. Desafortunadamente, la producción del tradicional dulce de acitrón, a partir de su pulpa, ha tenido un gran impacto en sus poblaciones.
Echinocactus platyacanthus Blühende Kakteen
Iconographia Cactacearum Tafel 22 | Toni Gürke (Alemán)