La carrera histórica de los berrendos

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia

El berrendo es uno de los mamíferos terrestres más veloces del mundo y el único representante viviente de la familia Antilocapridae . Aunque frecuentemente se le llama antílope americano, pertenece a un linaje evolutivo exclusivamente norteamericano.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

En México se reconocen tradicionalmente tres subespecies: el berrendo mexicano, de Chihuahua y Coahuila; el berrendo sonorense, compartido entre Sonora y Arizona; y el berrendo peninsular, endémico de la península de Baja California.

Su recuperación es particularmente interesante porque las tres subespecies han requerido estrategias diferentes: reproducción y liberación de los últimos berrendos peninsulares, translocaciones desde Estados Unidos para recuperar poblaciones del berrendo mexicano y cooperación binacional para rescatar al berrendo sonorense.

¿Qué le pasó?

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

La distribución histórica del berrendo se extendía en las grandes planicies de Norteamérica hasta el actual estado de Hidalgo, en el centro de México. Desde el siglo XVI se organizaron cacería masivas de la especie en donde cientos de animales eran sacrificados. Durante los siglos XIX y XX sus poblaciones disminuyeron drásticamente por cacería, transformación del hábitat, agricultura, ganadería y fragmentación provocada por cercas, carreteras y otras obras de infraestructura.

El problema es especialmente importante para un animal adaptado a desplazarse grandes distancias por paisajes abiertos. Una carretera, una cerca difícil de atravesar o la conversión de un pastizal puede separar poblaciones que anteriormente estaban conectadas.

En México la cacería fue prohibida desde la década de 1920, pero para finales del siglo XX las tres subespecies sobrevivían en poblaciones pequeñas y aisladas. El berrendo se encuentra actualmente En Peligro de Extinción (NOM-059-SEMARNAT-2010).

Fechas clave

Década de 1920 — Se prohíbe su cacería en México. La protección disminuyó la persecución directa, pero continuaron la pérdida y fragmentación del hábitat.

1993 — El berrendo peninsular llega a niveles críticos. Una cifra utilizada posteriormente como referencia por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) estima aproximadamente 164 individuos silvestres, aunque existen otras estimaciones para ese periodo y los métodos no son directamente comparables.

1997–1998 — Comienza el Programa de Recuperación del Berrendo Peninsular. Se capturan inicialmente unas pocas crías de la población silvestre para establecer un hato reproductor.

2002 — México contribuye al rescate del berrendo sonorense de Arizona. Cuando la población estadounidense había caído a niveles críticos, hembras procedentes de México contribuyeron al programa de reproducción de Cabeza Prieta en Arizona.

2009–2010 — Regresa el berrendo a Maderas del Carmen, Coahuila. Se trasladan 100 berrendos desde Nuevo México: 45 procedentes de Nara Visa en 2009 y 55 de Carrizos en 2010.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia.

2018 — Otros 100 berrendos son trasladados desde Nuevo México a Chihuahua. Se liberan en Ascensión y Casas Grandes, en la región de Janos, Chihuahua; 30 llevan collares de telemetría para estudiar supervivencia y movimientos.

2021 — El programa del berrendo peninsular supera los 650 individuos, sumando las diferentes modalidades de manejo y vida libre.

2021–2022 — Se liberan 200 berrendos peninsulares. Fueron 121 hembras y 79 machos liberados en El Vizcaíno y Llano del Berrendo, en los estados de Baja California Sur y Baja California, respectivamente.

2022 — Berrendos sonorenses regresan de Arizona a Sonora. Tres machos y tres hembras procedentes de Cabeza Prieta son llevados a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran desierto de Altar, Sonora equipados con collares GPS y mantenidos inicialmente en un encierro de preliberación.

¿Qué se hizo?

No existe una sola historia de recuperación del berrendo en México. En realidad son tres historias diferentes.

Berrendo peninsular: multiplicar a los sobrevivientes

A finales del siglo XX A. a. peninsularis estaba al borde de desaparecer. En lugar de introducir berrendos de otra región, se decidió utilizar animales de la propia población silvestre de Baja California.

El programa comenzó con un número muy pequeño de fundadores. La reproducción bajo manejo permitió aumentar rápidamente el número de animales y posteriormente pasar del manejo intensivo al extensivo y finalmente a las liberaciones en vida libre. Para 2018 CONANP hablaba de aproximadamente 500 berrendos mantenidos bajo distintas modalidades de manejo, y para 2021 reportaba más de 650. Pero estas cifras no significan que existieran 650 berrendos silvestres. Incluyen animales bajo manejo intensivo, manejo extensivo y vida libre. Ésta es una diferencia fundamental para evaluar la recuperación.

El programa consiguió producir suficientes animales para realizar liberaciones sucesivas. En 2021–2022 se efectuó una de las mayores, con 200 berrendos. Sin embargo, los responsables del programa han señalado que la supervivencia después de las liberaciones constituye uno de los principales retos. Por eso el éxito ya no debe medirse solamente por cuántos berrendos nacen, sino por cuántos sobreviven, se reproducen y forman poblaciones autosuficientes en libertad.

La reproducción a partir de pocos fundadores también plantea un reto genético. Un estudio de 16 microsatélites entre 2009 y 2021 encontró disminución de heterocigosidad y aumento de individuos consanguíneos. Desde 2018 se incorporó información genética para seleccionar cruzamientos, lo que parece haber reducido parcialmente esa tendencia (Klimova et al., 2022).

Berrendo mexicano: recuperar poblaciones desaparecidas

La estrategia utilizada en Chihuahua y Coahuila fue diferente. En Maderas del Carmen, Coahuila, se trasladaron 100 berrendos procedentes de Nuevo México: 45 de Nara Visa en 2009 y otros 55 de Carrizos en 2010. La experiencia permitió además comparar métodos de liberación y mostró que un periodo de aclimatación podía reducir mortalidad y dispersión. En 2018 se realizó otra translocación de 100 berrendos procedentes de Nuevo México hacia Ascensión y Casas Grandes, Chihuahua.

Existe, sin embargo, una consideración importante. Aunque los programas mexicanos identificaron estos animales como berrendo mexicano (A. a. mexicana), la delimitación entre A. a. mexicana y A. a. americana en el sur de Estados Unidos no es completamente clara. Además, numerosas translocaciones históricas han mezclado poblaciones.

Por ello, recuperar una población no consiste simplemente en trasladar berrendos: la procedencia genética de los fundadores también importa.

Berrendo sonorense: México → Estados Unidos → México

La historia del berrendo sonorense es un extraordinario ejemplo de cooperación internacional. En 2002 la población de Arizona se encontraba en una situación crítica. México proporcionó animales para contribuir al establecimiento de una población reproductora en semicautiverio en Cabeza Prieta.

Dos décadas después ocurrió el movimiento inverso. En diciembre de 2022 se capturaron alrededor de 20 berrendos en Cabeza Prieta y se seleccionaron tres machos y tres hembras para trasladarlos a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar. Los animales fueron mantenidos inicialmente en cuarentena y equipados con collares GPS antes de su eventual liberación.

Así se cerró un círculo: Sonora → Arizona → reproducción y recuperación → descendientes regresan a Sonora.

Guardianes de la biodiversidad

La recuperación del berrendo en México no corresponde a un solo proyecto. Las tres subespecies mexicanas han requerido equipos y estrategias diferentes.

En Baja California, una de las figuras centrales ha sido Víctor Sánchez Sotomayor, responsable del Programa de Recuperación del Berrendo Peninsular, iniciado en 1997 por CONANP y ENDESU. Durante décadas, técnicos y manejadores han conseguido transformar un pequeño grupo reproductor en una población de cientos de animales, primero bajo manejo intensivo, después en grandes extensiones y finalmente mediante liberaciones a la vida silvestre. Gobierno de México

Pero esta recuperación tampoco habría sido posible sin los ejidatarios de la península. Comunidades como El Costeño, Benito Juárez, Mataranchos y Lagunitas comprometieron miles de hectáreas de sus tierras para conservar el hábitat del berrendo. CONANP reconoce expresamente que el resultado ha requerido el esfuerzo sostenido de más de un centenar de personas, además de autoridades, organizaciones civiles, academia y comunidades locales. Gobierno de México

En Maderas del Carmen, Coahuila, otro equipo comenzó en 2006 a preparar aproximadamente 3,000 hectáreas de hábitat. Después llegaron berrendos procedentes de Nuevo México: primero de Nara Visa en 2009 y posteriormente un segundo grupo en 2010. La experiencia permitió además comparar diferentes técnicas de liberación y mejorar el establecimiento de los animales. Revistas UCR

La recuperación del berrendo sonorense constituye otra historia de cooperación. Cuando la población de Arizona cayó a sólo 21 animales en 2002, México proporcionó cuatro hembras para un programa de reproducción en semicautiverio. Veinte años después, descendientes de aquella población hicieron el recorrido inverso: en diciembre de 2022, seis berrendos fueron trasladados desde Cabeza Prieta, Arizona, hasta El Pinacate, Sonora. Gobierno de México

Así, la recuperación mexicana del berrendo ha requerido algo más complejo que criar y liberar animales.

¿Qué cambió en el ecosistema?

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia

Berrendo. Foto: Miguel Ángel Sicilia

El berrendo es un herbívoro selectivo que consume hierbas, brotes, hojas, flores, frutos e incluso cactáceas. Su recuperación restablece relaciones que habían disminuido o desaparecido: plantas → berrendos → depredadores y carroñeros y también: berrendos → herbivoría + movimiento + dispersión de semillas → vegetación del desierto y pastizal.

Las crías son particularmente vulnerables a la depredación y el coyote es uno de sus prinprotacipales depredadores naturales. CONANP identifica también la sequía, competencia con ganado, fragmentación, enfermedades y cacería ilegal entre las amenazas actuales. Sin embargo, todavía hace falta demostrar cuantitativamente hasta qué punto las reintroducciones mexicanas están restaurando procesos como herbivoría, dispersión de semillas o relaciones depredador-presa. Recuperar animales no significa automáticamente que todas esas relaciones se hayan recuperado.

Recuperar relaciones, no solamente berrendos

Las tres historias muestran dimensiones diferentes de la restauración. Baja California: rescatar los últimos representantes de una población, reproducirlos y devolver sus descendientes al desierto. Chihuahua y Coahuila: reconstruir poblaciones mediante translocaciones, procurando conservar su identidad genética. Sonora: conservar una población transfronteriza mediante cooperación entre México y Estados Unidos.

En todos los casos, recuperar al berrendo significa también conservar grandes extensiones continuas de desiertos y pastizales. Un berrendo necesita espacio para desplazarse. Por ello, su recuperación depende de algo mucho mayor que el propio animal: paisajes conectados.

¿Ya está a salvo?

No. El programa del berrendo peninsular demostró que es posible rescatar una población extremadamente pequeña y producir cientos de individuos. Pero el siguiente desafío es conseguir que sobrevivan y se reproduzcan sin intervención humana. La fragmentación del hábitat, cercas, carreteras, agricultura, ganadería, sequías cada vez más intensas, enfermedades y poblaciones pequeñas continúan siendo amenazas. Por eso la verdadera medida del éxito no es el número acumulado de animales criados o liberados. Es conseguir poblaciones silvestres, genéticamente viables, conectadas y capaces de mantenerse por sí mismas.

La historia del berrendo en México ha pasado así de una primera pregunta —¿podemos evitar que desaparezca?— a otra mucho más exigente: ¿podemos devolverle suficiente territorio para que vuelva a vivir en libertad?

Referencias

Carreón-Hernández, E. 2018. Programa de manejo de berrendo (Antilocapra americana mexicana) en Chihuahua, México. Agro Productividad.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2017. Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Berrendo (Antilocapra americana). Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2018. Berrendo peninsular, ícono de conservación en México. México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2018. Se liberan 100 ejemplares de berrendo mexicano en Chihuahua. México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2021. La CONANP anuncia el inicio de la temporada de nacimientos de berrendo peninsular. México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2022. Llegan seis berrendos a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar. México.

Klimova, A., Gutiérrez-Rivera, J. N., Sánchez-Sotomayor, V., et al. 2022. The genetic consequences of captive breeding, environmental change and human exploitation in the endangered peninsular pronghorn. Scientific Reports 12: 11253. https://doi.org/10.1038/s41598-022-14468-4.

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