Restauración en acción

Si bien se requieren grandes proyectos para recuperar los ecosistemas que hemos deteriorado, todos podemos participar en la restauración. Podemos comenzar colocando una maceta con plantas nativas para alimentar a los polinizadores, recuperar un pequeño espacio en nuestro jardín o colonia, participar en la restauración de un humedal o un bosque, o colaborar en proyectos que recuperan paisajes completos.

La restauración puede realizarse a muchas escalas. Lo importante es comprender qué se deterioró, cuáles fueron las causas y qué podemos hacer para recuperar las especies, los hábitats y los procesos ecológicos.

“Son las pequeñas cosas que hacen los ciudadanos. Eso es lo que marcará la diferencia. Mi pequeña contribución es plantar árboles.”

Desde el nivel planetario hasta nuestro entorno más cercano, los cinco principales impactos que causamos los seres humanos sobre la naturaleza son:

  1. Transformamos hábitats
  2. Introducimos especies exóticas invasoras
  3. Sobreexplotamos
  4. Contaminamos y
  5. Cambiamos el clima.

La transformación de los hábitats es actualmente uno de los principales impactos sobre la naturaleza. Hemos modificado paisajes enteros mediante el desarrollo urbano, agrícola e industrial. Sin embargo, muchos de estos espacios pueden recuperarse, parcial o ampliamente, si volvemos a darle espacio a la naturaleza y restablecemos las condiciones que permiten su funcionamiento.

Escalas de restauración

Podemos imaginar la restauración como una escalera. Cada peldaño representa una escala mayor de espacio, complejidad y colaboración. No todos tenemos que llegar al último peldaño: podemos participar desde el lugar y la escala que estén a nuestro alcance.

1. Ayudo a una o más especies.

Proporciono alimento, agua y refugio. Puedo bebederos, sembrar plantas nativas, instalar cajas nido para aves, murciélagos, insectos o crear un jardín para polinizadores.

2. Recupero un pequeño hábitat

Mejoro el suelo utilizando materia orgánica (composta), retiro especies exóticas invasoras, incorporo plantas nativas, evitao insecticidas y herbicidas, creo pequeños humedales, azoteas verdes o jardines nativos, y dejo algunos troncos, piedras y hojas secas que proporcionen refugios. Aquí comenzamos a cambiar de ayudar a una especie a recuperar las condiciones que necesitan muchas especies.

3. Transformo mi comunidad

Participo en la recuperación de parques, jardines, camellones y otros espacios públicos. Podemos mejorar los suelos, conservar el arbolado existente, sustituir gradualmente especies exóticas por nativas, crear jardines para polinizadores, instalar refugios y cajas nido, recuperar pequeños humedales y desarrollar corredores urbanos e infraestructura verde. Cuando varios espacios restaurados comienzan a conectarse, su efecto puede ser mucho mayor que el de cada sitio aislado.

4. Restauro un ecosistema

Participo en proyectos de restauración de bosques, selvas, manglares, humedales o pastizales, o en la recuperación de manantiales y otros ecosistemas cercanos. A esta escala ya no buscamos solamente aumentar el número de plantas o animales. Intentamos recuperar procesos ecológicos: regeneración de la vegetación, infiltración de agua, herbivoría, polinización, dispersión de semillas, depredación y ciclos de nutrientes.

Los casos de restauración en México muestran que algunas veces es necesario proteger poblaciones, otras eliminar especies invasoras y, en situaciones extremas, criar y reintroducir especies que habían desaparecido.

5. Conecto paisajes

Los ecosistemas aislados tienen dificultades para mantener poblaciones saludables. Colaboro en la conservación y recuperación de corredores biológicos, bosques ribereños y otros sitios que permiten el movimiento de plantas y animales. Promuevo también pasos de fauna que reduzcan los atropellamientos en carreteras y otras medidas que vuelvan a conectar hábitats fragmentados.

6. Integro naturaleza y producción

La producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad no necesariamente tienen que ocurrir en espacios separados. Promuevo agricultura regenerativa, agroforestería y silvopastoreo, manteniendo fragmentos de hábitat nativo, árboles, cercas vivas, corredores y cuerpos de agua que proporcionen refugio a la flora y fauna silvestres y contribuyan también a mantener la salud de los sistemas productivos.

7. Recupero procesos hidrológicos

El agua conecta ecosistemas que pueden encontrarse a muchos kilómetros de distancia. Participo en la restauración de ríos, humedales, manantiales y zonas de infiltración, y promuevo infraestructura verde y otras soluciones que permitan recuperar procesos naturales a escala de cuenca. En este nivel dejamos de pensar solamente en sitios individuales y comenzamos a preguntarnos cómo funciona todo el sistema hidrológico.

8. Reconecto grandes paisajes

Promuevo corredores regionales que conecten áreas naturales separadas por agricultura, ciudades, carreteras u otras transformaciones. Participo en proyectos de restauración forestal del paisaje, recuperación de riberas y protección de sitios críticos para mantener el movimiento de las especies y los procesos ecológicos a grandes escalas. Aquí restaurar significa también recuperar conectividad.

9. Transformo una región

Participo y ayudo a que participen mis amigos, vecinos y comunidad en proyectos que buscan recuperar cuencas, acuíferos, selvas, pastizales y otros grandes sistemas socioecológicos. A esta escala ninguna persona ni institución puede restaurar por sí sola. Se necesita la colaboración de comunidades, propietarios, científicos, organizaciones civiles, empresas y gobiernos, además de financiamiento y monitoreo durante muchos años.

¿Qué hemos aprendido?

Los casos de restauración de México muestran que no existe una sola receta. Algunas veces la acción más importante es eliminar la causa del deterioro, como ocurre al retirar especies invasoras de las islas. En otros casos es necesario proteger sitios críticos, como las playas de anidación de las tortugas marinas o las zonas de reproducción del flamenco.

Cuando una población ha disminuido demasiado puede ser necesario reproducir, trasladar o reintroducir individuos, como ha ocurrido con el lobo mexicano, el berrendo, el cóndor de California y la guacamaya roja. Y cuando recuperamos especies como el bisonte o el perrito llanero, podemos comenzar también a recuperar los procesos ecológicos en los que participan.

Estas experiencias nos han dejado varias lecciones:

Eliminar la amenaza es el primer paso, no necesariamente el último.

Recuperar una especie también significa recuperar su hábitat y sus relaciones con otras especies.

Más individuos no siempre significan un ecosistema recuperado.

La naturaleza puede hacer buena parte del trabajo cuando recuperamos las condiciones adecuadas.

La restauración requiere monitoreo, aprendizaje y tiempo.

Y, sobre todo, las personas forman parte de la restauración.

Conoce las historias, los protagonistas, los aciertos y también las dificultades de proyectos que están recuperando especies y ecosistemas en México en nuestros Casos de restauración.

Las acciones locales son esenciales porque crean hábitat y generan participación social. Pero la recuperación duradera de la biodiversidad depende también de recuperar procesos ecológicos y conectividad a escalas de paisaje, cuenca y región.



    “Piensa como un rey, pero actúa como un campesino.”

    Kongjian Yu, arquitecto paisajista y urbanista chino (1963-2025)

    Referencias

    Gann, G. et al. 2026. International principles and standards for the practice of ecological restoration. 3rd edition. Restoration Ecology 34: Special Issue.

    Compartir en