El bisonte regresa a México
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
El bisonte americano es el mamífero terrestre más grande de América y durante miles de años fue uno de los grandes herbívoros de los pastizales de Norteamérica. Su distribución llegaba hasta el norte de México. Existen registros históricos y arqueológicos en Chihuahua, Coahuila, Sonora, Nuevo Léon y Zacatecas, y una manada transfronteriza continuó desplazándose entre Janos, Chihuahua, e Hidalgo, Nuevo México, durante el siglo XX (List et al., 2007).
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Su historia en México cambió radicalmente en 2009, cuando 23 bisontes procedentes del Parque Nacional Wind Cave en Dakota del Sur llegaron a Janos, Chihuahua donados por el Departamento de Interior de los Estados Unidos de América a México. Aquella pequeña manada creció hasta producir cientos de animales y convertirse en la población fuente para establecer nuevas manadas en otras regiones del norte de México.
Hace aproximadamente dos siglos existían entre 30 y 60 millones de bisontes en Norteamérica (Shaw 1995). Durante el siglo XIX, para someter a los nativos americanos que dependían del bisonte para su existencia, el gobierno de Estados Unidos inició una campaña para exterminar alos bisontes (Isenberg 2000), paralelamente la cacería comercial (el legendario Buffalo Bill) para surtir de bandas a las máquinas en la Revolución Industrial en expansión (Taylor 2011), provocaron un colapso extraordinariamente rápido. Hacia finales de ese siglo (1880) quedaban poco más de 300 sobrevivientes en vida silvestre.
En México los reportes de bisontes terminan en 1860 (Wallace 1879). Sin embargo, no ocurrió una extirpación completa: una manada transfronteriza Janos-Hidalgo continuó moviéndose de forma cotidiana entre Chihuahua y Nuevo México al menos desde la década de 1920, formada por bisontes de una compañía ganadera y otros procedentes de Oklahoma y Arizona (Di Silvestro 2023). Su origen incluía animales de diversas procedencias, por lo que no representaba necesariamente una población histórica genéticamente intacta (List et al., 2007). Por ello, el proyecto iniciado en 2009 buscó establecer una manada de conservación de origen genético conocido, capaz de reproducirse para posteriormente proporcionar animales para formar otras poblaciones mexicanas.
Como nota importante: existen otras manadas con antecedentes inciertos en el Valle de Colombia en el norte de Coahuila, y otras confinadas en Los Encinos, Chihuahua, El Jagüey de Ferniza en Coahuila y el Arbolito en Sonora.
Siglo XIX — Colapsan las poblaciones. La cacería masiva y la transformación de los pastizales reducen drásticamente al bisonte en Norteamérica.
Década de 1920 — Persiste la manada Janos-Hidalgo. Una pequeña población continúa desplazándose entre Chihuahua y Nuevo México.
2009 — Llegan 23 bisontes a Janos. El National Park Service de Estados Unidos dona 20 hembras y tres machos procedentes de Wind Cave National Park, Dakota del Sur. Son trasladados a Rancho El Uno, Chihuahua.
2017 — La manada alcanza 123 individuos.
2019–2020 — Regresa a Coahuila. Se establece otra manada de conservación en Maderas del Carmen, Coahuila con animales procedentes de Janos, Chihuahua.
2025 — Janos se acerca a 500 bisontes. La población original se convierte en fuente de individuos para nuevas manadas.
2025 — Nueva manada en Coahuila. 44 bisontes procedentes de Rancho El Uno son trasladados a El Santuario, en la región de Cuatro Ciénegas, Coahuila.
2026 — El bisonte regresa a Sonora. 29 animales —19 hembras y 10 machos— son trasladados desde Janos a Rancho Los Ojos Calientes.
En noviembre de 2009 llegaron a Rancho El Uno 23 bisontes procedentes de Wind Cave National Park en Dakota del Sur. La selección de Wind Cave no fue casual. Su manada es una de las poblaciones de conservación más importantes de Estados Unidos porque mantiene una diversidad genética relativamente elevada y no presenta evidencia molecular detectable de introgresión con ganado doméstico. Esta última característica es particularmente importante. Cuando el bisonte estuvo al borde de la extinción, algunos propietarios cruzaron bisontes con ganado (beefalos o vacasontes). Posteriormente, descendientes de esas manadas contribuyeron a formar nuevas poblaciones, por lo que actualmente muchas presentan algún grado de introgresión bovina.
Wind Cave, junto con unas pocas poblaciones de conservación, constituye una importante reserva del patrimonio genético del bisonte. Además, su población no presentaba los problemas de brucelosis, enfermedad infecciosa causada por bacterias, que han dificultado el traslado de animales de otras grandes manadas.
El objetivo de llevar animales de Wind Cave a México no era, por tanto, simplemente conseguir bisontes. Se buscaba establecer una población de conservación genéticamente valiosa. Rancho El Uno proporcionaba además una gran extensión de pastizal nativo dentro de la actual Reserva de la Biosfera Janos, una de las regiones más importantes para la biodiversidad de pastizales de México.
Aquí apareció un nuevo desafío, común a muchas de las reintroducciones de especies en riesgo. Aunque los bisontes de Wind Cave representaban una fuente genética particularmente valiosa, establecer una población con solamente 23 fundadores produjo inevitablemente un nuevo cuello de botella. Un análisis genómico posterior estudió 174 bisontes de Rancho El Uno mediante más de 42,000 marcadores genéticos SNP. Los resultados mostraron que la población conserva variabilidad genética y no presenta actualmente una señal general de exceso de homocigosis atribuible a consanguinidad (Domínguez-Viveros et al., 2023). Sin embargo, los investigadores encontraron algo importante: aunque ya existían cientos de bisontes, el tamaño efectivo de población (Ne) fue estimado en sólo 12.5 individuos.
El tamaño efectivo de una población no es el número de animales presentes, sino una medida de cuántos están contribuyendo realmente a transmitir diversidad genética a las generaciones siguientes. En las especies polígamas en donde algunos machos pueden reproducirse mucho más que otros, el número efectivo puede ser considerablemente menor que el número de animales que vemos. Con ese tamaño efectivo, los investigadores estimaron un incremento potencial de la consanguinidad de aproximadamente 4 % por generación (Domínguez-Viveros et al., 2023).
La población puede recuperarse en números mucho más rápidamente de lo que recupera o conserva su diversidad genética. El estudio también identificó tres componentes genéticos dentro de la población de Rancho El Uno. Esto hace especialmente importante seleccionar cuidadosamente los individuos que se trasladan para establecer nuevas manadas en Coahuila y Sonora. Si unos pocos animales emparentados fundaran cada nueva población, podría producirse un nuevo cuello de botella:
Por ello, las futuras translocaciones deberían considerar no solamente sexo, edad y condición física, sino también parentesco y representación genética. Si en el futuro se detectara una pérdida importante de diversidad, también podría evaluarse la incorporación de nuevos individuos genéticamente compatibles, aunque actualmente no existe evidencia suficiente para concluir que ese rescate genético sea necesario.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
La población en Janos creció rápidamente. Los 23 fundadores de 2009 habían producido una población de 123 individuos para 2017. Para 2025, la manada se estimaba ya en varios cientos de individuos y se había convertido en fuente para formar otras poblaciones. El éxito produjo un nuevo desafío: mantener demasiados bisontes en una superficie limitada puede provocar sobrepastoreo. El número de animales debe guardar relación con la capacidad de carga del pastizal. Por ello comenzó una nueva etapa: utilizar la población de Janos para establecer otras manadas.
En 2019–2020 se trasladaron 19 animales de Janos hacia la Reserva Natural El Carmen (de CEMEX), en el Área de Protección de Flora y Fauna Maderas del Carmen, Coahuila, donde se estableció otra manada de conservación. En 2025 otros 44 bisontes fueron trasladados desde Janos hacia El Santuario, Coahuila (de la Fundación ProCuatrociénegas), con el objetivo de contribuir también a la recuperación de los pastizales. En 2026 otros 29 bisontes fueron llevados a Rancho Los Ojos Calientes (de la organización Cuenca de los Ojos) en Sonora, devolviendo la especie a una región de su distribución histórica.
La secuencia es extraordinaria, de 23 fundadores de Wind Cave en Dakota del Sur a Chihuahua, Coahuila y Sonora. Pero ahora sabemos que esta expansión debe acompañarse de otra: una adecuada representación de la diversidad genética de la población original.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Guardianes de la biodiversidad
El regreso del bisonte a México comenzó mucho antes de que llegaran los primeros animales. Rurik List, junto con Verónica Solís, Gerardo Ceballos y Eduardo Ponce y otros investigadores, estudió la historia y ecología del bisonte y de los pastizales de Janos. Ese trabajo contribuyó a demostrar que el norte de Chihuahua formaba parte de su distribución histórica y que recuperar al gran herbívoro podía ayudar también a restaurar los procesos ecológicos de los pastizales (List y Solis 2008)
En 2008, investigadores, CONANP, organizaciones civiles y propietarios se reunieron en Rancho El Uno para formar el Grupo de Trabajo para la Recuperación del Bisonte en México. Entre sus primeros logros estuvo conseguir que CONANP reconociera al bisonte como una especie prioritaria para su recuperación (List y Solis 2008)
Una protagonista fundamental fue la ranchera y conservacionista Cindy Tolle, dueña de ranchos en Dakota del Sur y en Chihuahua. En 2009 ayudó a negociar el acuerdo entre las instituciones mexicanas y estadounidenses que permitió obtener bisontes de Wind Cave National Park (High Country News 2012). La solicitud formal fue realizada por CONANP, junto con el consorcio mexicano para la recuperación del bisonte, y el National Park Service aceptó proporcionar los animales. Wind Cave resultaba especialmente valioso como población fuente por su diversidad genética y por no presentar evidencia detectable de introgresión con ganado doméstico en los análisis disponibles (Servicio de Parques Nacionales 2009)
En noviembre de 2009 llegaron finalmente a Rancho El Uno 23 bisontes: 20 hembras y tres machos. Habían recorrido más de dos mil kilómetros desde Dakota del Sur. Esos animales se convirtieron en los fundadores de una nueva manada de conservación en México CONANP 2010). Después comenzó una etapa menos visible pero igualmente importante: mantener la manada, manejar el pastizal y producir nuevas generaciones. Personas como Pedro Calderón, Nélida Barajas, Rodrigo Sierra-Corona, Flora Moir y otros integrantes del programa continuaron participando en el manejo y desarrollo de la población.
Bisonte. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
El bisonte no es solamente un gran consumidor de pasto. Es una especie clave e ingeniero del ecosistema. Su actividad modifica los pastizales de diferentes maneras: pastoreo, consume selectivamente gramíneas y mantiene parches de vegetación relativamente baja. Los rebrotes posteriores generan diferencias de altura y composición dentro del pastizal; pisoteo, su desplazamiento modifica localmente la superficie del suelo y la estructura de la vegetación; estiércol y orina, devuelve nutrientes al suelo y los redistribuye a través del paisaje; y revolcaderos, los bisontes se revuelcan repetidamente sobre el suelo, formando depresiones con poca vegetación que aumentan la heterogeneidad del pastizal.
En México ya comenzaron a medirse estos efectos. En Janos, se encontraron diferencias en altura y composición de la vegetación entre los revolcaderos y las áreas circundantes (Nolasco et al. 2022). Todavía no encontraron cambios importantes en nutrientes del suelo atribuibles a los bisontes, posiblemente debido al tamaño relativamente pequeño de la población y al tiempo transcurrido desde la reintroducción. Esto indica que los bisontes pueden modificar profundamente los pastizales, pero aún desconocemos si su papel ecológico se ha recuperado en México.
Janos conserva simultáneamente bisontes y perritos llaneros de cola negra, dos importantes ingenieros de los pastizales. Los perritos mantienen vegetación corta mediante herbivoría y corte de plantas y limitan el establecimiento de arbustos. Los bisontes aportan pastoreo de gran escala, pisoteo, revolcaderos y redistribución de nutrientes. En conjunto pueden generar un paisaje mucho más heterogéneo.
Los estudios realizados en Janos han mostrado que la desaparición de perritos llaneros facilita la invasión de arbustos y modifica profundamente la comunidad de vertebrados (Ceballos et al., 2010). Por ello, recuperar simultáneamente al pequeño ingeniero subterráneo y al gran herbívoro puede ser mucho más importante que recuperar cualquiera de las dos especies por separado.
La historia comenzó con una pregunta: ¿podemos devolver el bisonte a México? Ahora la pregunta es más ambiciosa: ¿podemos recuperar poblaciones genéticamente viables que vuelvan a desempeñar sus actividades ecológicas a escala del paisaje? El objetivo final no es simplemente aumentar el número de bisontes, sino recuperar: pastoreo, pisoteo, revolcaderos, reciclaje de nutrientes, heterogeneidad del pastizal, biodiversidad. Es decir, procesos ecológicos que estuvieron ausentes durante más de un siglo en muchas regiones.
La situación ha mejorado extraordinariamente, pero el trabajo continúa. Las manadas mexicanas deben mantener suficiente diversidad genética, permanecer libres de introgresión con ganado doméstico, reducir riesgos sanitarios y disponer de extensiones suficientemente grandes para evitar el sobrepastoreo. El crecimiento desde sólo 23 fundadores hasta cientos de animales constituye un éxito demográfico notable. Pero el pequeño tamaño efectivo de la población demuestra que cantidad de individuos y diversidad genética no son lo mismo.
La siguiente etapa consiste en establecer una red de manadas de conservación, procurando que cada una represente adecuadamente la diversidad genética disponible y ocupe superficies suficientemente grandes para recuperar los procesos ecológicos característicos de los pastizales. La historia que comenzó en 2009 con 23 animales de Dakota del Sur está cambiando así de escala: reintroducir una especie, recuperar una población, conservar su diversidad genética, producir nuevas manadas, y restaurar un ecosistema.
Ceballos, G., Davidson, A., List, R., Pacheco, J., Manzano-Fischer, P., Santos-Barrera, G. y Cruzado, J. 2010. Rapid decline of a grassland system and its ecological and conservation implications. PLoS ONE 5(1): e8562.
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Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2020. Bisonte americano es reintroducido exitosamente en el norte de México. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2026. La Conanp traslada a 29 bisontes de Chihuahua a Sonora. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.
Domínguez-Viveros, J., Aguilar-Palma, G. N., Villa-Angulo, R., Hernández-Rodríguez, N., Pérez-Cantú, J. M., Moir, F. y Calderón-Domínguez, P. 2023. Estructura y variabilidad genética del bisonte americano (Bison bison) en México. Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias 14(2): 339–348.
Espinosa, A. y List, R. 2026. Review of the ecological role of the American bison (Bison bison) to identify the potential effects of its reintroduction in the ecosystems of Northern Mexico. Therya.
List, R., Ceballos, G., Curtin, C., Gogan, P. J. P., Pacheco, J. y Truett, J. 2007. Historic distribution and challenges to bison recovery in the northern Chihuahuan Desert. Conservation Biology 21(6): 1487–1494.
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Nolasco, A. L., Siebe, C., Ceballos, G. y List, R. 2022. Bison wallows effect on soil properties, vegetation composition and structure in a recently reintroduced area. Therya 13(3): 295–305.
National Park Service. 2009. Wind Cave National Park Provides Bison to Establish Mexican Conservation Herd. U.S. Department of the Interior, Wind Cave National Park, South Dakota.
National Park Service. s.f. Wind Cave Bison Genetics. Wind Cave National Park, U.S. Department of the Interior.
Ring, R., Davis, T. y Nauman, T. 2012. How conservation works south of the border. High Country News, 30 de abril de 2012.
SEMARNAT. 2018. Programa de Acción para la Conservación de la Especie Bisonte (Bison bison). Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales–Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, México.
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). 2025. Se restablece la presencia del bisonte en los pastizales del norte de México. Gobierno de México.