Se vuelve a escuchar el aullido del lobo mexicano
Bosque de la Sierra Madre Occidental. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
Lobo mexicano. Foto: S. Leopold, 1946.
Lobo mexicano. Foto: Miguel Ángel Sicilia
Crecimiento de la población del lobo mexicano en Estados Unidos
Lobo mexicano. Foto: Miguel Ángel Sicilia
En 2014 nacieron los cinco primeros cachorros de lobo mexicano en vida silvestre después de 40 años de estar ausente en México. El lobo mexicano, la subespecie más pequeña de lobo gris, fue extirpado de México a finales de los años 70 del siglo pasado, debido a campañas de control de depredadores.
Bosque de la Sierra Madre Occidental. Foto: Miguel Ángel Sicilia.
El lobo mexicano es la subespecie más pequeña del lobo gris que se distribuye en el suroeste de Estados Unidos y noroeste de México. En tiempos históricos su distribución alcanzó hasta el estado de Oaxaca.
A mediados del siglo XX, el lobo mexicano fue perseguido sistemáticamente en México y Estados Unidos mediante armas, trampas y venenos (1080), principalmente por los conflictos con la ganadería. El lobo fue extirpado en el sur de Estados Unidos alrededor de 1930-40 pero la migración constante desde México hacia el norte continuó por varias décadas.
Para la década de 1970, la situación era crítica: quedaban tan pocos individuos que ambos países comenzaron a trabajar juntos para evitar su extinción.
Lobo mexicano. Foto: S. Leopold, 1946.
El lobo es un depredador tope, es decir, está en la cumbre de la red trófica y como adulto tiene pocos depredadores. Al eliminar la población de lobos podríamos tener mayor abundancia de sus presas (venados, pecaríes, guajolotes, liebres, conejos). La mayor abundancia de herbívoros, resultaría en cambios en la composición y estructura de la vegetación. Otros depredadores menores podrían volverse más abundantes afectando a pequeños mamíferos y aves que anidan en el suelo.
Estas relaciones son teóricas ya que las perturbaciones al ecosistema no suceden aisladas. Al mismo tiempo que los lobos fueron eliminados, también fueron afectados otros depredadores como pumas, osos, águilas, ya que los venenos utilizados (fluoroacetato de sodio 1080) no fueron específicos. Las especies carroñeras (zopilotes, cóndores) que se alimentan de los cadáveres envenenados también son afectadas.
Por otra parte, el ganado aumentó, incluyendo vacas, borregos, cabras y aves de corral, como gallinas y guajolotes. Los animales domésticos herbívoros también afectan la composición y estructura de la vegetación con sus preferencias alimenticias. Y los rancheros y campesinos, protegen a sus animales, persiguiendo a los depredadores.
Las interacciones entre los lobos, sus presas y la vegetación han sido documentadas en el Parque Nacional Yellowstone, en el noroeste de Wyoming, Estados Unidos. Los lobos fueron eliminados en 1926 y su regreso se inició entre 1995 y 1997, cuando 41 lobos fueron traídos de Canadá y de Montana. El cortometraje “Cuando los lobos cambian a los ríos” ha sido muy popular identificando los cambios en el ecosistema que sucedieron con la reintroducción de los ríos.
Sin embargo, algunos científicos han comentado que es una simplificación de lo que realmente sucede en un ecosistema complejo, en donde el clima, sequías, incendios también han jugado una parte importante.
La historia del lobo se puede resumir en tres épocas. 1. El combate y disminución de sus poblaciones. 2. El desarrollo del plan de acción, cría en cautiverio. 3. Reintroducción en Estados Unidos y en México
Décadas de 1950–1970 — La crisis
Las campañas de erradicación redujeron al lobo mexicano hasta prácticamente hacerlo desaparecer de vida libre. Las campañas de envenenamiento con 1080 tuvieron consecuencia en otros carroñeros. Además, la disminución de las presas del lobo por cacería y la modificación del hábitat por sobrepastoreo seguramente contribuyeron a su desaparición. El lobo tuvo una amplia distribución en México llegando hasta el estado de Oaxaca.
Sin embargo, fue paulatinamente reducido hasta mantenerse solamente en pequeñas localidades de Chihuahua y Durango.
Lobo mexicano. Foto: Miguel Ángel Sicilia
A Sand County Almanac — La valoración
Entre 1906 y 1931 se removieron miles de depredadores incluyendo pumas, coyotes, gato montés, y los últimos lobos en el Bosque Nacional de Kaibab en Arizona. En 1936 y 1938 Aldo Leopold (1887-1948) visitó la región del Río Gavilan y la reserva Camo Verde en el occidente de Chihuahua. Leopold hizo esos viajes para observar un ecosistema con buena salud, después de la erradicación del lobo mexicano en el sureste de Estados Unidos.
Esa experiencia lo inspiró a escribir su ensayo "Canción del Río Gavilán" en el libro A Sand County Almanac publicado en 1949.
“… En una noche tranquila, cuando la fogata está baja y las Pléyades se han trepado por arriba de las rocas, siéntate quieto y escucha el aullido de un lobo, y piensa profundamente en todo lo que has visto y tratado de entender. Entonces, quizá la escuches —una gran armonía que late —su puntuación incluida en las miles de colinas, sus notas son las vidas y muertes de plantas y animales, sus ritmos cubren segundos y siglos".
1977–1980 — La decisión de rescatarlo
México y Estados Unidos acuerdan establecer un Programa Binacional de Reproducción. En 1971, Roy McBride, trampero acérrimo de lobos, fue contratado para capturarlos vivos a los últimos lobos silvestres en México para incorporarlos al programa (Vida Silvestre y Pesca EE. UU.)
1982 — Un plan para recuperarlo
Estados Unidos aprueba el primer Mexican Wolf Recovery Plan. Su objetivo inicial era mantener una población bajo cuidado humano y, eventualmente, restablecer una población silvestre viable. (Vida Silvestre y Pesca EE. UU.)
1986 - Lobos en la Michilía
En la Reserva de la Biosfera de La Michilía en el sur de Durango se estableció un encierro de dos hectáreas para mantener a cinco lobos traídos del Zoológico de San Juan de Aragón. La idea era acostumbrarlos a las condiciones de la Sierra, e iniciar la liberación en la zona. A la fecha, aún hay lobos en este encierro, pero nunca se llevó a cabo una liberación en esta región.
1998 — Regreso a vida libre
Después de aproximadamente dos décadas de reproducción y manejo genético, comienzan las reintroducciones en Arizona y Nuevo México. (Gobierno de México)
2011 — Regreso a México
El 11 de octubre se liberan cinco lobos en la Sierra Madre Occidental: los primeros reintroducidos en México después de más de cuatro décadas de ausencia. (Gobierno de México)
Crecimiento de la población del lobo mexicano en Estados Unidos
2014 — Nacen lobos nuevamente en libertad
Se registra en México la primera camada nacida en vida silvestre después de más de 30 años. (Gobierno de México)
2019 — Cambio de categoría
El lobo gris mexicano cambia oficialmente su estatus en México de “Probablemente extinto en el medio silvestre” a “En peligro de extinción” en la modificación de la Norma Oficial Mexicana 059 SEMARNAT 2010.
2025 — Continúa la expansión
Recientemente, se reportó una población de 30 a 35 lobos en vida silvestre en México. El programa inicia la reintroducción en un nuevo sitio de Durango, ampliando nuevamente su presencia en la Sierra Madre Occidental. (Gobierno de México)
Lobo mexicano. Foto: Miguel Ángel Sicilia
La recuperación ha combinado reproducción bajo cuidado humano, manejo genético, reintroducciones, seguimiento mediante telemetría, protección del hábitat y trabajo con propietarios y ganaderos. El manejo genético ha sido especialmente importante porque la población actual procede de un número muy reducido de fundadores (Hedrick & Fredrickson 2008).
La recuperación del lobo mexicano ha requerido más de medio siglo de trabajo. A finales de la década de 1970, Roy T. McBride localizó y capturó en México algunos de los últimos lobos silvestres, que permitieron iniciar el programa de reproducción. Posteriormente, zoológicos, veterinarios y genetistas de México y Estados Unidos consiguieron mantener una población descendiente de apenas siete fundadores genéticos.
En México, la preparación para devolver al lobo a la naturaleza reunió a especialistas como Rurik List, María Pía Soto, Óscar Moctezuma, Juan Carlos Bravo, Gerardo López Islas y Xóchitl Ramos. Un elemento fundamental fue el financiamiento de CONABIO durante varios años para investigar y seleccionar sitios adecuados para la reintroducción, considerando la presencia de presas silvestres y la baja densidad de población humana y ganado.
Este trabajo contribuyó a seleccionar la Sierra de San Luis, Sonora, para la primera liberación.
El 11 de octubre de 2011, CONANP, el Grupo de Especialistas para la Recuperación del Lobo Mexicano y Naturalia A.C. liberaron allí cinco lobos. El seguimiento científico y las siguientes reintroducciones involucraron a investigadores y técnicos como Carlos A. López González, Nalleli E. Lara Díaz, Helí Coronel Arellano, Cristian Aguilar Miguel, Carmen García Chávez y Jesús Lizardo Cruz Romo.
A ellos se suman protagonistas indispensables: propietarios, ganaderos y comunidades locales, cuya participación permite que los lobos vuelvan a ocupar territorios de los que desaparecieron décadas atrás. Así, la recuperación del lobo mexicano no ha consistido solamente en criar y liberar animales, sino en reconstruir las condiciones ecológicas y sociales necesarias para que un gran depredador pueda volver a vivir en libertad.
El resultado más importante no es solamente que haya más lobos: una subespecie que llegó a desaparecer de la naturaleza volvió a vivir y reproducirse en libertad en México y Estados Unidos.
Todavía no. En México, el regreso apenas comienza. Después de desaparecer de la vida silvestre, el lobo mexicano fue reintroducido a partir de 2011. Actualmente, la población silvestre se concentra en la Sierra Madre Occidental de Chihuahua y se mantiene en apenas unas decenas de individuos.
Lo más alentador es que ya no depende exclusivamente de las liberaciones: desde 2014 se han registrado camadas nacidas en libertad y en 2025 se documentó en el Área de Protección de Flora y Fauna Campo Verde un lobo nacido en vida silvestre. En 2026 México retomó las liberaciones con una nueva hembra en el noroeste de ChihuahuaLas poblaciones continúan siendo pequeñas y fragmentadas, existe una diversidad genética limitada y persisten los conflictos con la ganadería.
Por ello siguen siendo necesarias las liberaciones, el monitoreo y las medidas de coexistencia.
Brown, D.E. 1983. The wolf in the southwest: the making of an endangered species. Arizona University Press, Arizona
CONANP. 2009. Programa de Acción para la Conservación de la Especie Lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi). SEMARNAT
Del Mazo Maza, A., Nyssen Ocaranza, A. R., Bernal Stoopen, J., Gibert Isern, S., Narváez Casillas, A. L., y Wolf Webbels, R. A. (Eds.). 2016. Lobo gris mexicano: Crónica de un regreso anunciado. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP); Dimensión Natural
Galindo Leal, C. 2010. Recuperación del lobo mexicano. en Carabias, J., J. Sarukhán, J. de la Maza y Galindo Leal. Patrimonio natural de México. 100 casos de éxito. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), Ciudad de México.
Hedrick, P. W. & Fredrickson, R. J. (2008). Captive breeding and the reintroduction of Mexican and red wolves. Molecular Ecology, 17, 344–350. DOI: 10.1111/j.1365-294X.2007.03400.x. (Wiley Online Library)
U.S. Fish and Wildlife Service. Mexican Wolf Recovery Program y Mexican Wolf Recovery Plan (1982). (Pesca y Vida Silvestre EE. UU.)