Los sorprendentes vecinos del Bosque de Chapultepec

El milenario bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, es un oasis para la vida silvestre. En medio de una de las ciudades más grandes del planeta, más de 1800 especies de plantas, hongos y animales silvestres se han registrado en este icónico parque urbano. Este extraordinario inventario se inició hace una docena de años con la participación de la sociedad a través de la plataforma de iNaturalistMX. Hoy todos los visitantes pueden disfrutar esa riqueza natural a través de sus teléfonos inteligentes.

La historia del Bosque de Chapultepec es fascinante. El cerro de Chapultepec y su bosque a orillas del lago han tenido gran importancia para una gran diversidad de culturas. Ahí se han encontrado evidencias de presencia desde el preclásico (hace 3,000 años), así como asentamientos teotihuacanos, toltecas, tepanecas, mexicas, españoles, novohispanos y mexicanos. Cerro, manantiales, cuevas y ahuehuetes, son elementos centrales en la cosmovisión del México antiguo.

Recientemente, con la adición de una cuarta sección, el parque urbano de 866 hectáreas se considera el más grande de Latinoamérica. El parque es visitado por alrededor de 20 millones de personas al año para conocer museos, zoológico, jardín botánico y sus fenomenales lagos

La mayoría de los visitantes frecuentamos el centenario zoológico, nombrado en honor al ilustre naturalista Alfonso Herrera, en donde podemos apreciar un poco más de 120 magníficas especies exóticas y docenas de coloridas mariposas en el mariposario.

Sin embargo, no es hasta muy recientemente, y gracias a la participación de la sociedad, que se ha abierto un extraordinario portal para conocer la riqueza natural del bosque con más de 1,800 especies de plantas, hongos y animales silvestres.  A la fecha, 2,797 observadores han contribuido con 23,470 observaciones. Este proyecto de ciencia ciudadana, al que puedes acceder desde tú celular se inició en 2013.

De aquí, de allá y de más allá

Para acompañar a los sorprendentes ahuehuetes y fresnos, especies nativas de México, al bosque han llegado con el paso de los años, inmigrantes de Sudamérica como el pirul, la jacaranda y el ombú, de Australia, como el eucalipto y la casuarina y el roble australiano, de Eurasia, el álamo blanco y de Asia, el trueno chino, la morera negra y la acacia negra de Tasmania. Más adelante llegaron de otras partes de México, el liquidámbar, el negundo y el colorín. En el bosque, alrededor del 15% son avecindados de otros continentes. Algunos llegaron invitados mientras que otros se han establecido accidentalmente.

Los apacibles pero misteriosos lagos

Los cuatro lagos artificiales de Chapultepec son una gran atracción no solo para los visitantes sino para una gran diversidad de seres vivos. La herencia de los lagos en parques urbanos nació gracias a la reina Carolina cuando en 1730 estableció el Lago Serpentina en el Parque Hyde en Londres. Napoleón III se llevó la idea a Paris en 1852, creando los lagos del Bosque de Bolonia. En 1906 Porfirio Diaz mandó construir los primeros lagos para estrenarlos en la celebración del centenario de la independencia.

Los lagos han enriquecido la diversidad biológica de Chapultepec. En su cercanía podemos observar distintas especies de aves acuáticas: garzas diurnas y nocturnas, patos y gansos, zambullidores, gallaretas y gallinetas y hasta martines pescadores y águilas pescadoras!  Algunas de estas especies se alimentan de los peces introducidos (carpas y tilapias) que periódicamente sufren mortandades espectaculares debido a procesos asociados al exceso de nutrientes en los lagos.

Debajo del agua hay un mundo inaccesible y desconocido para la mayoría, integrado por un desfile de minúsculos y sorprendentes seres vivos, desde los microscópicos componentes del plancton, algas, bacterias y cianofitas, que le dan su típico color de sopa de espinaca, hasta protozoarios y minúsculos crustáceos con rimbombantes nombres como copépodos, ostrácodos y cladóceros.

De mayor tamaño tenemos toda una comunidad de los llamados “macroinvertebrados”, que incluyen pequeños animales sin columna vertebral pero lo suficientemente grandes para verlos sin ayuda de un microscopio. Este grupo está constituido por decenas de especies de caracoles, gusanos planos y redondos, larvas de distintos grupos de insectos como escarabajos, chinches, moscas, mosquitos, libélulas, caballitos del diablo, entre otros.

Los cuatro fantásticos

A pesar, de los grandes impactos que ha habido en el Bosque, desde guerras hasta vendedores ambulantes, peces introducidos, y mascotas abandonadas, hay cuatro especies muy especiales que han sobrevivido todos estos embates y que han sido registradas en iNaturalistMX.

Las cuatro especies fueron, en algún momento, parte de la dieta y cultura de los pueblos lacustres del antiguo México y por lo tanto un patrimonio de gran importancia. Actualmente, son altamente apreciados por los acuariófilos. Las cuatro especies son endémicas del centro de México y dos de ellas se encuentran en Peligro de Extinción.

El acocil de Moctezuma, es una especie de cangrejo de río de no más de 10 cm. Su nombre proviene del náhuatl, acuitzilli, de atl, agua y cuitzilli, torcido o doblado. Esta especie endémica del centro México, fue precisamente descubierta en humedales de Chapultepec por el naturalista suizo Henri de Saussure y descrita en 1857 y sigue tan campante.

El mexclapique de la Cuenca de México es un pequeño pez de apenas cinco centímetros de largo. Pertenece a una familia de peces vivíparos, es decir, que sus crías nacen vivas y no a través de huevecillos. Es una especie endémica del centro de México y se considera en Peligro de Extinción. Al igual que sus parientes es muy codiciada por los acuariófilos europeos.

El charal de Lerma, es otra especie de pez endémico del centro de México. Su nombre proviene del purépecha charare. Es pariente cercano del preciado pescado blanco del Lago de Pátzcuaro y de forma similar tiene una banda lateral plateada. Su tamaño puede alcanzar hasta 12 cm.

El último miembro del singular cuarteto es el super poderoso ajolote mexicano. Su nombre proviene del náhuatl, axolotl, monstruo del agua y ha sido parte central de la cosmovisión de los mexicas. Es una salamandra con “síndrome de Peter Pan”, es decir, pasa su vida en estado larvario. Su extraordinaria capacidad de regeneración la ha mantenido bajo los ojos de los científicos por más de un siglo.

Refugio para las especies en riesgo

El bosque de Chapultepec también es un refugio para especies en riesgo. A través de este portal (iNaturalistMX) hemos descubierto que es hogar de alrededor de 40 especies en riesgo. Además del ajolote y del mexclapique, otras especies en categoría de amenazas son el pato mexicano, la espectacular ninfa mexicana, el sotol verde o cucharilla de delgadas y espinosas hojas, la culebra  alicante, el murciélago trompudo, polinizador de magueyes, el colibrí cola pinta, el hongo colmenilla de bosque, y el simpático y frágil tlaconete regordete.

Por mucho tiempo el bosque de Chapultepec fue un lugar sagrado. Hoy, además, de proporcionar la oportunidad de la recreación para millones de mexicanos y extranjeros, se distingue por ser un reservorio inigualable de biodiversidad en medio de la megalópolis.

Con unas pocas acciones estratégicas, este maravilloso parque urbano podría no solo presumir por su tamaño, sino convertirse en un gran ejemplo de educación, cultura, ciencia y convivencia de la gran urbe con sus sorprendentes vecinos naturales.

Conoce a estos vecinos en el proyecto de ciencia ciudadana Bosque de Chapultepec, CDMX y súmate a este gran inventario, compartiendo tus fotos de plantas, hongos y animales.

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