Regresa el cóndor de California a México
En 2002, seis cóndores de California regresaron a la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, después de haber desaparecido de México durante más de seis décadas. Más de veinte años después, una población silvestre se ha establecido reintrodunuevamente en las montañas bajacalifornianas y ya se reproduce por sí misma. Su regreso es el resultado de un programa binacional que combina reproducción, manejo genético, reintroducción, monitoreo, alimentación suplementaria, protección del hábitat y cooperación entre instituciones de México y Estados Unidos.
El cóndor de California habitaba una extensa región del oeste de Norteamérica, desde Canadá y California hasta el norte de México. Durante el siglo XX sus poblaciones disminuyeron drásticamente como consecuencia de la pérdida ejempy transformación del hábitat, la persecución, el envenenamiento con cianuro y estricnina y, posteriormente, la intoxicación por plomo al alimentarse de animales muertos que contenían fragmentos de munición.
En México, los últimos registros históricos se concentraron en Baja California. La especie fue considerada extinta en el país desde finales de la década de 1930. Durante las décadas siguientes no se volvió a documentar en nuestros cielos.
La situación llegó a ser crítica en toda su área de distribución. En 1982 quedaban solamente 23 cóndores en todo el mundo. Para evitar su extinción, entre 1983 y 1987 todos los individuos que aún vivían en libertad en el sur de California fueron capturados e incorporados a un programa de reproducción bajo cuidado humano. El programa permitió aumentar gradualmente la población y desarrollar técnicas para reproducir, criar y preparar a los jóvenes para regresar a la naturaleza.
El cóndor es un carroñero obligado. Se alimenta de animales muertos y cumple una función importante en el ecosistema al aprovechar rápidamente los cadáveres que quedan en el paisaje. Cuando desaparece un gran carroñero, cambia también la forma en que la materia orgánica circula por el ecosistema. El cóndor forma parte de una comunidad de animales que aprovechan los restos de grandes mamíferos y contribuyen a acelerar su descomposición.
Pero el regreso del cóndor también nos recuerda algo más amplio: conservar una especie no significa únicamente conservar a sus individuos. Para que pueda regresar, necesita un territorio suficientemente grande, alimento disponible, sitios seguros para anidar y condiciones que permitan que sus crías sobrevivan. La Sierra de San Pedro Mártir en el norte de Baja California reúne muchas de estas condiciones. Sus bosques, matorrales, praderas y acantilados ofrecen un hábitat adecuado para el cóndor y, gracias a su protección como Parque Nacional, constituye uno de los sitios mejor conservados de la región.
1937 — Los últimos cóndores
Los últimos cóndores de California registrados en México fueron observados en la Sierra de San Pedro Mártir, Baja California. En julio de 1937, tres individuos fueron vistos en La Encantada, una de las praderas de la sierra, alimentándose del cadáver de una vaca. Este es considerado el último registro documentado de la especie en México. Durante los años siguientes los avistamientos se volvieron cada vez más escasos hasta que, hacia 1939, el cóndor dejó de observarse en territorio mexicano y se consideró extirpado del país.
1939 — Desaparece de México
El cóndor deja de observarse regularmente en territorio mexicano y es considerado extinto en el país.
1982 — Quedan sólo 23 en el mundo
La población mundial alcanza uno de sus puntos más críticos. los conservacionistas enfrentaron una decisión extraordinaria: dejar en libertad a los últimos cóndores del mundo, aun cuando su desaparición parecía inminente, o capturarlos para intentar reproducirlos bajo cuidado humano.
1987 — Comienza la reproducción bajo cuidado humano
Los últimos cóndores silvestres son capturados e incorporados al programa de reproducción para evitar la extinción de la especie.
1999 — México decide recuperar al cóndor
México y Estados Unidos establecen la colaboración para reintroducir la especie en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, Baja California.
2002 — El cóndor regresa a México
El 12 de agosto llegan los primeros seis individuos a la Sierra de San Pedro Mártir. Después de un periodo de aclimatación, son liberados en la naturaleza.
2007 — Nace el primer cóndor en libertad
Cinco años después de la primera liberación, la población reintroducida logra reproducirse por primera vez en la Sierra de San Pedro Mártir.
2017 — México cría sus primeros cóndores para el programa
Tres polluelos nacidos y criados en México son liberados en San Pedro Mártir. El Zoológico de Chapultepecen la Ciudad de México, se convierte en el primer centro fuera de Estados Unidos en reproducir exitosamente la especie.
2024 — Cinco crías vuelan juntas
Cinco cóndores nacidos en la temporada 2024 son observados volando juntos por primera vez, una señal del establecimiento de la población reproductiva.
2025 — La población alcanza 53 individuos
Al finalizar 2025, el registro oficial del California Condor Recovery Program contabilizó 53 cóndores silvestres en Baja California. Una cría nació en libertad durante ese año.
La recuperación del cóndor no consistió simplemente en liberar aves en una montaña. Fue necesario construir un proceso para que una especie que había desaparecido pudiera volver a formar una población silvestre.
Primero se desarrolló un programa de reproducción bajo cuidado humano. Debido a que la población original había quedado reducida a muy pocos individuos, el manejo genético fue fundamental para conservar la mayor diversidad posible.
En 1999 comenzó formalmente el proyecto mexicano de reintroducción. La Sierra de San Pedro Mártir fue seleccionada por la calidad y protección de su hábitat y por sus condiciones relativamente aisladas.
En 2002 llegaron los primeros seis cóndores. Las aves pasaron por un periodo de aclimatación en un aviario antes de ser liberadas. Algunas aves adultas también desempeñaron un papel de tutoras de los jóvenes, ayudándolos a desarrollar comportamientos necesarios para la vida libre.
Después de las primeras liberaciones, el trabajo continuó con reintroducción periódica de nuevos individuos, reproducción bajo cuidado humano, manejo genético de la población, monitoreo mediante transmisores y telemetría, seguimiento de nidos y crías, alimentación suplementaria, atención veterinaria, vigilancia de enfermedades y otras amenazas, protección y manejo del hábitat, prevención y atención de incendios, educación ambiental, colaboración con comunidades cercanas y cooperación científica y técnica entre México y Estados Unidos.
La colaboración se volvió cada vez más amplia. Participan instituciones como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el U.S. Fish and Wildlife Service, zoológicos de Estados Unidos y México, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), la Secretaría de Marina (SEMAR) y organizaciones de la sociedad civil, entre otras.
El Zoológico de Chapultepec tiene un papel particularmente importante. Desde 2017 ha aportado 13 crías al programa de recuperación; en 2025 nació otro polluelo que está previsto para ser trasladado a Baja California en 2026.
Una recuperación de esta magnitud no ocurre solamente por la acción de instituciones. Durante más de dos décadas, un pequeño grupo de biólogos y especialistas ha dedicado buena parte de su vida al regreso del cóndor a México.
Juan Vargas Velasco, jefe de campo, y Catalina Porras Peña, coordinadora del programa, han sido figuras centrales en el manejo y seguimiento de la población en la Sierra de San Pedro Mártir. Han participado en las liberaciones, el monitoreo de los individuos, la alimentación suplementaria, la localización y seguimiento de nidos y la atención de las múltiples amenazas que enfrenta la población.
En la Ciudad de México, Fernando Gual Sill y Adriana Fernández impulsaron la participación del Zoológico de Chapultepec en el programa de reproducción bajo cuidado humano. Esta colaboración permitió que México desarrollara capacidad propia para reproducir cóndores y aportar individuos destinados a regresar a la naturaleza.
A ellos se suman numerosos veterinarios, biólogos, técnicos, cuidadores, investigadores y funcionarios de México y Estados Unidos. El regreso del cóndor es, en realidad, la historia de un equipo que ha trabajado durante décadas para que una especie que desapareció de México pudiera volver a reproducirse en libertad.
Salvar al cóndor costó millones
La recuperación del cóndor de California no fue una operación sencilla ni barata. Cuando la especie llegó al borde de la extinción, hubo que invertir durante décadas en investigación, instalaciones especializadas, reproducción bajo cuidado humano, manejo genético, veterinaria, transporte y seguimiento de los animales. Para 2007, el programa completo de recuperación gastaba más de cinco millones de dólares al año, y para entonces ya se habían invertido decenas de millones de dólares.
Cuando México se incorporó formalmente al programa en 1999, gran parte de ese conocimiento y de esa infraestructura ya existía. México pudo aprovechar décadas de investigación y experiencia acumuladas en Estados Unidos y recibió los primeros cóndores para su reintroducción en 2002.
Pero México también hizo su parte. Durante más de dos décadas, especialistas mexicanos han mantenido a los animales en el campo, monitoreado sus movimientos, protegido sus nidos, atendido emergencias y manejado la población en la Sierra de San Pedro Mártir. Y desde 2017, el Centro de Conservación de la Vida Silvestre de Chapultepec comenzó a reproducir cóndores y a aportar individuos al programa.
La recuperación del cóndor es, por eso, una historia de inversión compartida. Estados Unidos aportó buena parte de la infraestructura y el conocimiento que hicieron posible rescatar a la especie del borde de la extinción; México aportó territorio, instituciones, personal, manejo y, posteriormente, también nuevos individuos producidos en el país. La recuperación no fue gratis: fue posible porque muchas instituciones y personas estuvieron dispuestas a invertir durante décadas en una especie que, durante mucho tiempo, parecía condenada a desaparecer.
Recientemente el reconocido fotógrafo de naturaleza Patricio Robles Gil lanzó la iniciativa I´M BACK BC CONDOR, una historia inspiradora sobre la conservación, en donde propone como mecanismo de financiamiento para la conservación de esta especie, la adopción de cóndores.
Después de una ausencia de 60 años hoy existe nuevamente una población silvestre que se reproduce en México. En 2007 nació la primera cría en libertad. Desde entonces, la población ha seguido creciendo y las aves nacidas en la Sierra forman parte de una nueva generación de cóndores mexicanos.
Al 31 de diciembre de 2025 había 53 cóndores silvestres en Baja California. Ese mismo año nació una cría en libertad. El dato es especialmente importante porque muestra que el crecimiento de la población ya no depende exclusivamente de liberar aves criadas bajo cuidado humano.
La recuperación también ha tenido otra consecuencia: México se convirtió en parte activa de un esfuerzo internacional para recuperar una especie que llegó a estar al borde de la extinción.
Y el trabajo realizado en México también ha producido conocimiento científico. Investigaciones recientes muestran, por ejemplo, que los cóndores utilizan tanto el Parque Nacional (729 km2) como áreas fuera de sus límites ya que pueden volar hasta 250 kilómetros en un solo día y que su presencia cambia con las estaciones y con la disponibilidad de alimento.
Todavía no.
El regreso del cóndor a México es un gran avance, pero la especie continúa enfrentando amenazas importantes. El cóndor tiene una reproducción lenta y depende de un territorio amplio. Además, la intoxicación por plomo continúa siendo una de las principales amenazas para las poblaciones silvestres de toda Norteamérica. El informe de 2025 del U.S. Fish and Wildlife Service registra 161 muertes confirmadas por intoxicación con plomo desde 1992, equivalentes a la mitad de las muertes con causa conocida.
En Baja California existen además retos relacionados con la disponibilidad de alimento, los incendios, las actividades humanas y la necesidad de mantener un hábitat seguro dentro y fuera del Parque Nacional.
Por eso el objetivo no es simplemente llegar a cierto número de aves. El verdadero reto es lograr una población saludable, reproductiva y autosuficiente, capaz de mantenerse durante muchas generaciones. La población mexicana ha crecido de manera notable: de los seis primeros individuos liberados en 2002 a 53 individuos silvestres al finalizar 2025. Pero el seguimiento continúa siendo indispensable.
Una especie puede regresar después de desaparecer de un país. La extinción local no necesariamente tiene que ser el final de la historia.
La reproducción bajo cuidado humano puede ser una herramienta de conservación. En situaciones extremas puede evitar la extinción y proporcionar individuos para recuperar poblaciones silvestres.
La genética importa. Cuando una población queda reducida a unos cuantos individuos, mantener la diversidad genética se vuelve fundamental.
Liberar animales no es suficiente. Una reintroducción sólo se convierte en recuperación cuando los animales sobreviven, se reproducen y generan nuevas generaciones.
El hábitat es tan importante como la especie. La existencia de un área natural protegida y de un ecosistema bien conservado fue una condición fundamental para el regreso del cóndor.
El monitoreo permite aprender y corregir. Cada cóndor es identificado y seguido para conocer sus movimientos, supervivencia, alimentación y reproducción.
La recuperación puede durar décadas. El proyecto mexicano comenzó en 1999 y continúa más de 25 años después.
Las especies no conocen las fronteras políticas. La recuperación del cóndor sólo ha sido posible mediante una colaboración permanente entre México y Estados Unidos.
Los zoológicos pueden desempeñar un papel crucial. En este caso, la reproducción bajo cuidado humano ha producido individuos destinados a regresar a la naturaleza.
reproducción · genética · reintroducción · aclimatación · monitoreo · alimentación · hábitat · ciencia · cooperación · educación
El regreso del cóndor de California demuestra que recuperar una especie desaparecida no es cuestión de traer unos cuantos animales y soltarlos. Es un proceso de largo plazo: primero hay que evitar la extinción, después recuperar individuos, luego devolverlos a la naturaleza y finalmente conseguir que ellos mismos formen una población capaz de mantenerse en libertad.
En la Sierra de San Pedro Mártir, después de más de sesenta años de ausencia, el cóndor volvió a ocupar su lugar en el cielo mexicano. Y cada nueva cría nacida en libertad es una señal de que la historia puede continuar.
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2019. Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE): Cóndor de California (Gymnogyps californianus). Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Gobierno de México.
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2025, 29 de mayo. Alas que regresan: las nuevas crías del cóndor de California. El Aullador. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Gobierno de México.
Ramos, A. G., Schneider, D., Porras-Peña, M. C., Vargas-Velazco, J. J., Loredo-Arce, T. A., & Miramontes-Rios, K. L. 2025. Home range and presence of the California Condor Gymnogyps californianus in a protected area in Baja California: seasonal, biological, and food supplementation influences. Bird Conservation International, 35, e10, 1–12.
U.S. Fish and Wildlife Service (USFWS). 2026. 2025 California Condor Population Status. U.S. Department of the Interior, California Condor Recovery Program. 25 de febrero de 2026.
U.S. Fish and Wildlife Service (USFWS). (s. f.). California Condor Recovery Program. U.S. Department of the Interior. h
Walters, J. R., Derrickson, S. R., Fry, D. M., Haig, S. M., Marzluff, J. M., & Wunderle, J. M., Jr. (2010). Status of the California Condor (Gymnogyps californianus) and efforts to achieve its recovery. The Auk, 127(4), 969–1001.