Tortugas marinas. medio siglo de recuperación

© rodrigo_cel (CC) BY-NC

México es uno de los países más importantes del mundo para las tortugas marinas. De las siete especies que existen en el planeta, seis utilizan las costas y mares mexicanos: tortuga golfina, tortuga lora, tortuga verde o prieta, tortuga carey, tortuga caguama y tortuga laúd. Todas se encuentran clasificadas en México como En Peligro de Extinción, pero sus historias son muy diferentes. Algunas poblaciones han aumentado espectacularmente después de décadas de protección; otras continúan en condiciones críticas. Por eso la recuperación de las tortugas marinas mexicanas no es una sola historia. Son seis experimentos de conservación que llevan más de medio siglo desarrollándose simultáneamente.

¿Qué les pasó?

Durante gran parte del siglo XX las tortugas marinas fueron consideradas un recurso pesquero. Se capturaban adultos para obtener carne, piel y otros productos, mientras millones de huevos eran extraídos de las playas. México llegó a desarrollar una importante industria pesquera basada en las tortugas marinas.

El problema es que las tortugas tienen una biología que las hace particularmente vulnerables. Crecen lentamente, tardan muchos años en alcanzar la madurez sexual y las hembras regresan periódicamente a las playas para reproducirse. La extracción continuada de adultos reproductores puede provocar que una población disminuya durante décadas. A ello se añadieron nuevas amenazas: captura incidental en pesquerías, desarrollo turístico, iluminación de playas, contaminación, pérdida de sitios de anidación y cambio climático.

Fechas clave

1966 — Comienza el Programa Nacional de Conservación de Tortugas Marinas. México inicia uno de los programas de conservación de tortugas marinas más antiguos del mundo.

Décadas de 1970–1980 — Las poblaciones llegan a niveles críticos. La explotación comercial y la extracción de huevos reducen drásticamente varias poblaciones.

1990 — México prohíbe completamente la captura de tortugas marinas. La veda permanente elimina legalmente la pesca dirigida de las seis especies.

1991 — Se crea el Centro Mexicano de la Tortuga, en Mazunte, Oaxaca, en una región anteriormente vinculada a la explotación comercial de tortugas.

2012 — Se publican las especificaciones para proteger y manejar tortugas, nidos, huevos y playas de anidación (NOM-162-SEMARNAT-2012).

2005–2020 — Más de 612 millones de crías liberadas. Solamente los campamentos operados por CONANP registraron 612,919,747 crías liberadas al mar.

2022–2023 — Se actualiza el Programa Nacional. La estrategia amplía su atención desde las playas hacia sitios de reproducción, alimentación, desarrollo y amenazas en el medio marino.

¿Qué se hizo?

La conservación comenzó concentrándose en el momento más visible del ciclo de vida: la llegada de las hembras a las playas. Durante la temporada de reproducción se realizan recorridos nocturnos para registrar hembras y nidos. Cuando existe riesgo, los huevos pueden trasladarse a corrales protegidos. Después se registra la emergencia de las crías y su llegada al mar.

Pero la estrategia evolucionó. Actualmente incluye protección de playas, vigilancia, monitoreo de poblaciones, reducción de captura incidental, investigación, restauración del hábitat, educación ambiental y participación comunitaria.

CONANP trabaja en decenas de centros tortugueros y monitorea más de 90 playas de anidación. Comunidades costeras, universidades, organizaciones civiles y miles de voluntarios participan también en el esfuerzo.

Sin embargo, liberar millones de crías no significa necesariamente haber recuperado una población. El verdadero indicador aparece décadas después: ¿cuántas de aquellas tortugas regresan como adultas para reproducirse? Y las respuestas son muy diferentes entre especies.

Guardianes de la biodiversidad

La recuperación de las tortugas marinas mexicanas ha sido construida por varias generaciones de personas. En 1947, Andrés Herrera, ingeniero y piloto aficionado de Tampico, filmó desde Rancho Nuevo una extraordinaria arribada de tortuga lora. Años después, Henry Hildebrand recuperó aquella película y comprendió su importancia científica. El registro se convirtió en una referencia histórica para medir posteriormente el colapso de la población. Servicio de Parques Nacionales

En 1966, Humberto Chávez y Martín Contreras formaron parte del equipo enviado por México a Rancho Nuevo para establecer el primer esfuerzo sistemático de conservación. René Márquez se incorporó en 1967 y posteriormente dio continuidad durante décadas al Programa Nacional de Tortugas Marinas, convirtiéndose en una figura central de la investigación y conservación de estos reptiles en México. Repositorio Institucional de NOAA

La recuperación de la lora se convirtió además en un esfuerzo binacional. Investigadores y conservacionistas mexicanos trabajaron durante décadas con especialistas estadounidenses, entre ellos Patrick Burchfield, del Gladys Porter Zoo de Brownsville, Texas. seaturtle.org

Una generación posterior continuó la historia. Laura Sarti Martínez dedicó más de cuatro décadas al estudio y conservación de la tortuga laúd del Pacífico mexicano. Junto con Cuauhtémoc Peñaflores documentó la extraordinaria importancia de Llano Grande, Oaxaca —actual Santuario Playa Cahuitán—, una de las playas prioritarias para esta especie. elaullador.conanp.gob.mx

Pero esta historia tampoco puede explicarse solamente con nombres de científicos. Durante más de medio siglo, habitantes de comunidades costeras, pescadores, campamenteros, estudiantes, guardaparques y voluntarios han recorrido las playas de noche, protegido hembras y nidos y registrado el regreso de cada nueva generación.

Seis especies, seis historias

Tortuga golfina: el regreso de las grandes arribadas

La golfina representa uno de los resultados más espectaculares. En algunas playas de Oaxaca miles de hembras llegan simultáneamente durante unos pocos días en eventos conocidos como arribadas.

La explotación redujo enormemente estas colonias durante el siglo XX. Pero después de décadas de protección, playas como La Escobilla y Morro Ayuta volvieron a recibir cantidades extraordinarias de tortugas. En La Escobilla se registraban alrededor de 300,000 anidaciones por temporada durante la década de 1980. Décadas después se han registrado más de 1.2 millones de anidaciones en una temporada.

La golfina demuestra que una población severamente explotada puede responder cuando se protege durante décadas a hembras, nidos y playas. Pero las enormes arribadas también plantean una nueva pregunta: ¿cuántas tortugas puede sostener una playa? La recuperación también necesita comprender densidad, mortalidad natural de huevos y capacidad del hábitat.

Tortuga lora: de decenas de miles a casi desaparecer... y regresar

La tortuga lora tiene una historia todavía más extraordinaria. Es endémica del Golfo de México y su principal sitio de reproducción mundial es Rancho Nuevo, Tamaulipas. En 1947 se filmó allí una arribada en la que se estimaron aproximadamente 47,000 hembras anidando en un solo día.

Décadas de explotación llevaron después a la población al borde del colapso. A mediados de la década de 1980 se registraban menos de 1,000 anidaciones por temporada.

México y Estados Unidos desarrollaron entonces un programa binacional de conservación que incluyó protección de playas, nidos y hembras y medidas para reducir la mortalidad provocada por pesquerías. Décadas después, Rancho Nuevo volvió a registrar alrededor de 10,000 anidaciones por temporada. Es una recuperación notable, aunque todavía muy lejos de las arribadas históricas.

Tortuga verde o prieta: diferentes océanos, una misma especie

La tortuga verde presenta una situación particularmente interesante. En el Caribe mexicano suele llamarse tortuga blanca o verde, mientras que en el Pacífico se conoce frecuentemente como tortuga prieta. Actualmente ambas se consideran poblaciones de la misma especie.

Las poblaciones mexicanas han respondido positivamente a la protección en varias playas, pero sus trayectorias no son idénticas. Esta especie introduce además una dimensión ecológica distinta: los juveniles y adultos pueden consumir grandes cantidades de pastos marinos y algas. Por ello, recuperar tortugas verdes significa potencialmente recuperar también parte de la herbivoría en ecosistemas costeros.

Tortuga carey: recuperar una especie ligada a los arrecifes

La carey sufrió una persecución especialmente intensa porque su caparazón fue utilizado durante siglos para fabricar objetos ornamentales. México posee importantes áreas de anidación y alimentación, particularmente en la península de Yucatán. Pero la carey depende también de arrecifes coralinos, donde se alimenta principalmente de esponjas y otros organismos. Su conservación, por tanto, no puede limitarse a proteger playas. playa de anidación → mar → arrecife → alimentación → regreso a la playa. La recuperación de la carey está íntimamente relacionada con la conservación de los ecosistemas arrecifales.

Tortuga caguama: una mexicana que cruza el Pacífico

La caguama demuestra por qué conservar solamente las playas mexicanas no es suficiente. Muchas de las caguamas juveniles que se alimentan frente a Baja California nacieron miles de kilómetros al otro lado del océano, principalmente en Japón. Las crías atraviesan el Pacífico, pasan años alimentándose frente a México y posteriormente pueden regresar hacia el Pacífico occidental para reproducirse. Esto significa que una misma tortuga puede depender durante su vida de: playas japonesas → océano Pacífico → costas mexicanas → pesquerías internacionales → nuevamente Japón. La captura incidental en artes de pesca constituye por ello una amenaza especialmente importante. La caguama convierte la conservación mexicana en un problema internacional.

Tortuga laúd: cuando proteger los nidos no es suficiente

La laúd representa el contraste más importante con la golfina y la lora. Es la tortuga marina más grande del mundo y realiza algunas de las migraciones más extensas conocidas entre reptiles. México fue históricamente uno de los principales sitios de reproducción de la población del Pacífico Oriental. A pesar de décadas de protección de playas y nidos, esta población sufrió un colapso extraordinario. Por ello CONANP continúa considerando a la laúd una de las máximas prioridades para recuperación.

Su historia demuestra una limitación fundamental de la conservación basada exclusivamente en playas. Podemos proteger: hembra → nido → huevos → crías pero después las crías desaparecen en un océano donde enfrentarán durante décadas: pesca incidental + contaminación + cambio climático + enormes migraciones internacionales. La protección de la playa es indispensable. Pero no es suficiente.

¿Qué cambió en los ecosistemas?

Las tortugas marinas no son solamente habitantes del océano. Conectan ecosistemas que normalmente consideramos separados. Una hembra se alimenta durante años en el mar y posteriormente deposita decenas de huevos en tierra. Con ella ocurre un transporte extraordinario: océano → tortuga → huevos → playa.

No todos los huevos producen crías. Huevos no desarrollados, cascarones y crías muertas aportan nutrientes de origen marino a dunas y playas, donde pueden ser utilizados por microorganismos, plantas y animales.

Las distintas especies tienen además relaciones ecológicas diferentes. Algunas están estrechamente ligadas a pastos marinos y algas, otras a los arrecifes  coralinos y unas más a la depredación de invertebrados bentónicos.  Todas tienen depredadores en sus zonas de anidación.

La recuperación de millones de tortugas puede significar, por tanto, la recuperación de millones de interacciones ecológicas. Pero, como en nuestros otros casos, debemos distinguir entre relación potencial y efecto demostrado: el aumento de una población no significa automáticamente que todos sus procesos ecológicos históricos hayan sido restaurados.

De recurso pesquero a patrimonio natural

Quizá una de las transformaciones más profundas ocurrió entre las personas. Comunidades que anteriormente obtenían ingresos mediante la captura de tortugas o recolección de huevos comenzaron a participar en campamentos tortugueros, vigilancia, investigación, educación ambiental y turismo de naturaleza.

Actualmente, la conservación involucra comunidades costeras, universidades, organizaciones civiles, voluntarios y autoridades. Entre 2005 y 2020, solamente los campamentos de CONANP registraron más de 612 millones de crías liberadas.

Pero ése no debe ser el indicador final del éxito. Una cría liberada necesita sobrevivir durante años o décadas antes de regresar a reproducirse. Por ello la pregunta ha cambiado: ¿cuántas crías liberamos? debe transformarse en: ¿están aumentando las poblaciones reproductoras?

¿Ya están a salvo?

No todas. Y no en el mismo grado. La historia mexicana demuestra que la conservación sostenida durante décadas puede funcionar. La golfina y la lora presentan algunos de los resultados más claros: colonias reproductoras que estuvieron severamente reducidas volvieron a registrar decenas de miles o incluso más de un millón de anidaciones. Pero otras especies muestran que proteger playas y liberar crías no resuelve todos los problemas. Laúd, carey, caguama y algunas poblaciones de tortuga verde enfrentan amenazas durante migraciones de cientos o miles de kilómetros.

Por eso la conservación ha tenido que evolucionar, de proteger huevos a proteger playas, a  proteger hembras, a reducir captura incidental, a conservar áreas de alimentación, a proteger rutas migratorias y a incorporar la cooperación internacional.

Después de más de medio siglo, México ha demostrado que es posible recuperar algunas poblaciones de tortugas marinas. El desafío siguiente es mucho mayor: conservar el ciclo de vida completo que conecta playas, costas y océanos.

Referencias

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2017. México, hogar de seis especies de tortugas marinas del planeta. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2022. La Conanp realiza acciones de conservación para las seis especies de tortugas marinas que anidan en México. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2022. México logra avances en la conservación de las tortugas marinas que anidan en sus costas. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2022. Se actualiza el Programa Nacional para la Conservación de Tortugas Marinas. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). 2023. Programa Nacional de Conservación de Tortugas Marinas. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

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