Se descubren tres nuevas especies de jopos en Chiapas, Nuevo León y Coahuila
Tres nuevas especies de jopos se descubrieron en Chiapas, Nuevo León y Coahuila gracias a la colaboración de varios naturalistas. Los jopos son plantas sumamente interesantes por su peculiar modo de vida. El nombre de jopo significa “mechón de pelo” y se aplica a este grupo de plantas ya que muchas de ellas semejan racimos que brotan del suelo.
La familia de los jopos, elotes de encino y parientes (Orobanchaceae) es la más numerosa de plantas parasíticas con más de 2,000 especies. Alrededor de 270 especies carecen completamente de clorofila y son parásitas obligadas (holoparasíticas). Para crecer y reproducirse se conectan a sus huéspedes a través de raíces modificadas y así obtienen agua y nutrientes. Muchas otras especies de la familia tienen hojas verdes que realizan la fotosíntesis y son parásitas facultativas (hemiparásitas). En México se han registrado alrededor de 200 especies de esta singular familia.
La nueva especie de jopo chiapaneco se descubrió gracias a la segunda observación registrada por el naturalista jonapa en la plataforma iNaturalistMX. La pequeña planta sin hojas, con flores de color morado y blanco como pequeño racimo fue identificada dentro del grupo de los jopos por el botánico naturalista alemán Kai-Philipp Schablewski, quien a la fecha ha participado en la identificación de más de 235 mil observaciones.
La nueva especie fue descrita apenas en 2023 en la revista Botanical Sciences y solamente se conoce de dos localidades de Chiapas. La primera cerca del poblado de Ignacio Zaragoza, en el municipio de Ocozocoautla, y la segunda en el municipio de Berriozábal en Chiapas. Al parecer la distribución de esta planta endémica de México es sumamente restringida.
El jopo se encontró en las raíces de un pequeño árbol de piñón de tempate, que en nuestro país tiene una larga historia de uso tradicional por sus propiedades medicinales. Introducido en otros continentes, este piñón se ha identificado como altamente promisorio en la producción de biodiesel.
Las otras dos nuevas especies descritas en 2024, provienen del Bolsón de Cuatro Ciénegas, Coahuila y de las cercanías de Monterrey en Nuevo León. La primera, el jopo de las dunas de yeso, habita en dunas de Cuatro Ciénegas, junto con muchas otras especies endémicas de esta singular región. Sus hospederos son algunas especies de margaritas silvestres.
La segunda, el jopo regiomontano, vive en los alrededores de la ciudad de Monterrey. Su hospedero es conocido como tatalencho, otra margarita utilizada en México con fines medicinales. Para su descripción se utilizaron fotografías de la plataforma iNaturalistMX. Aunque se había fotografiado desde 2015 no se había identificado como una nueva especie. Los autores del artículo, entre ellos el naturalista tutor aztekium, sugieren que aún debe haber varias especies de este grupo por descubrir en México.
Algunas de las especies de la familia de los jopos y elotes de encino, pueden afectar a las poblaciones de sus hospederos, como es el caso de especies que parasitan al sorgo, arroz, maíz, caña de azúcar, girasol y otros cultivos en África, China y Europa. Además de tomar los nutrientes, los jopos pueden manipular la fisiología de la planta huésped, haciéndola crecer de forma distinta.
Uno de los comunes denominadores del descubrimiento de nuevas especies es que generalmente están restringidas geográficamente, razón por la cual no se habían descubierto y por esto a menudo están en riesgo. Las poblaciones pequeñas son altamente susceptibles a las transformaciones de su hábitat debido a desarrollos urbanos y de infraestructura, incendios, inundaciones, entre otras. Con una perturbación local, la especie se puede extinguir completamente.
Estos descubrimientos enfatizan el poder de la colaboración entre científicos y ciudadanos interesados en la naturaleza a través de la plataforma iNaturalistMX. El siguiente paso es asegurar la conservación de estas especies endémicas restringidas.
Carlos Galindo Leal