Detrás de las huellas del naturalista: Marcelo Aranda (1954-2026)
Marcelo Aranda se unió a la plataforma iNaturalistMX el 22 de julio de 2014. Inmediatamente, inició la curación de las observaciones de mamíferos. Durante una docena de años identificó 83,935 fotografías convirtiéndose en el principal curador de las observaciones de venado cola blanca (3,780), mapache (2,979), coyote (2,324), pecarí de collar (1,501), jaguar (1,030), ocelote (830), venado bura (671), tigrillo (294), jaguarundi (262), viejo de monte (143), martucha (103), temazate rojo (100), grisón (100), temazate pardo de Yucatán (74), entre muchos otros.
Sus identificaciones no se restringieron a fotos de los animales sino incluyeron fotos de huellas, excretas y cráneos. A pesar de la extrema debilidad durante sus últimos meses, semanas y días debida a un agresivo cáncer, todavía un día antes de su fallecimiento registró sus últimas 10 identificaciones.
Marcelo, conocido cariñosamente como “el ruco” por sus precoces canas, fue maestro y guía de muchas generaciones de biólogos a través de sus cursos de campo y de miles más, a través de sus publicaciones. En el “Manual de rastreo de mamíferos silvestres de México” (2012), edición corregida y aumentada de previas publicaciones, confluyen las habilidades que desarrolló como genuino autodidacta, durante toda una vida de relación con la naturaleza: la fotografía, la ilustración científica, el rastreo y la investigación.
Acompañar a Marcelo a un recorrido de campo, era un banquete en el arte de la observación, era transportarse a otro nivel de percepción: distinguir senderos de venados entre la vegetación arbustiva, identificar huellas en el lodo, reconocer patrones del andar de distintas especies, saber si caminaban lentamente, trotaban o corrían. Adentrarse en un mundo casi mágico, como él mismo lo llamó. Todo esto lo aprendió caminando solitariamente con una constancia imperturbable, de la mano de la ciencia y del arte.
Todos vemos la naturaleza que nos rodea, pero pocos la observamos. Aún entre los que nos dedicamos al estudio y observación de la naturaleza hay códigos postales. Desde muy temprano, mucho antes de iniciar su licenciatura, Marcelo Aranda caminó muchos kilómetros por los bosques de la Cuenca de México, y continuó caminando, después de graduarse, en las selvas de Chiapas, Costa Rica, Campeche, los bosques de Jalisco, entre muchos otros ecosistemas. Marcelo desarrolló el arte y la ciencia del rastreo como nadie lo había hecho en México y generosamente nos ha dejado un legado invaluable.
Tuve la inmensa oportunidad de conocer, convivir y caminar con Marcelo Aranda desde finales de los años 70s, cuando ambos éramos estudiantes. Las huellas de este excepcional naturalista no son efímeras, como la mayoría de los rastros que estudió, sino que están grabadas profundamente en el corazón de muchísimos naturalistas.
Carlos Galindo Leal 5 de abril de 2026
Marcelo Aranda: Inspiración que deja huella - MSICILIA natura & films