El tlacuache ratón yucateco y el valor de la ciencia ciudadana
sábado, 01 de enero de 2924
El tlacuache ratón yucateco es un pequeño marsupial que pasa fácilmente desapercibido. Mide alrededor de 10 centímetros, tiene una cola larga que le sirve para sujetarse a las ramas, pelaje gris y ojos grandes rodeados por anillos oscuros, que le dan una apariencia muy particular.
Esta especie es endémica de la península de Yucatán, es decir, solo vive en esta región del mundo. Durante muchos años se pensó que su distribución se limitaba a los estados de Campeche y Yucatán, pero recientemente se confirmó su presencia también en Quintana Roo, ampliando nuestro conocimiento sobre dónde habita este pequeño marsupial.
Para documentar esta extensión de su distribución, los investigadores no solo consultaron los sistemas de información en línea de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y Global Biodiversity Information Facility (GBIF), sino que también consultaron colecciones científicas (no digitalizadas) y registros aportados por la ciencia ciudadana (iNaturalistMX). Esta combinación de información histórica y observaciones recientes permitió obtener una visión más completa de la especie.
El tlacuache ratón yucateco fue descrito por primera vez en 1913, a partir de un ejemplar recolectado en Yaxcabá, Yucatán, por George Franklin Gaumer (1850-1929), un médico y naturalista estadounidense que vivió durante más de 45 años en Izamal. Ahí fundó la Compañía Química de Izamal que producía remedios utilizando extractos de plantas medicinales.
Además de atender a la población como médico, Gaumer dedicó gran parte de su vida a registrar plantas y animales de la región, contribuyendo de manera decisiva al conocimiento de la biodiversidad de la península de Yucatán.
Al describir la especie, el zoólogo Wilfred H. Osgood (1875-1947) la nombró Marmosa gaumeri, diferenciándola del tlacuache ratón mexicano (Marmosa mexicana), una especie similar pero mucho más ampliamente distribuida en México y Centroamérica.
Con el paso del tiempo y gracias a nuevos estudios, los científicos revisaron las características físicas y genéticas de estos animales. En 2003, se propuso separar a algunos tlacuaches ratones en un nuevo género llamado Tlacuatzin, del náhuatl, pequeño tlacuache)
Más adelante, en 2018, estudios más detallados mostraron que lo que antes se consideraba una sola especie en realidad estaba formado por varias especies distintas. Así, el tlacuache ratón yucateco pasó a conocerse como Tlacuatzin gaumeri. Hoy en día se reconocen seis especies de tlacuaches ratones (una Marmosa y cinco Tlacuatzin), y este pequeño marsupial es una de ellas.
El estudio que publicó la presencia del tlacuache ratón yucateco en Quintana Roo utilizó cinco registros: cuatro provenientes de colecciones científicas no digitalizadas y uno obtenido a través de iNaturalist, una plataforma de ciencia ciudadana donde cualquier persona puede subir fotografías de organismos silvestres.
Aunque solo uno de los registros recientes provino directamente de ciencia ciudadana, el análisis completo de la información disponible para el tlacuache ratón yucateco muestra su enorme importancia.
De los 51 registros conocidos de esta especie, tres de cada cuatro provienen de observaciones hechas en la plataforma de ciencia ciudadana, mientras que sólo una cuarta parte corresponde a estudios o registros científicos tradicionales (Figura 1).
Además, mientras los registros científicos fueron esporádicos durante el siglo XX y dejaron de publicarse después de 2009, las observaciones de ciencia ciudadana han sido constantes desde 2018 hasta la actualidad. Incluso existen registros fotográficos anteriores a la creación de iNaturalist, lo que demuestra que estas plataformas también ayudan a rescatar información del pasado (Figura 1).

La historia del tlacuache ratón yucateco muestra cómo la colaboración entre científicos y ciudadanía puede mejorar nuestro conocimiento de la naturaleza. Gracias a esta suma de esfuerzos, hoy sabemos más sobre dónde vive esta especie única y cómo protegerla mejor. De hecho, el registro de ciencia ciudadana incluido en la reciente publicación se encuentra muy cercano a la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´an.
Si te interesa la naturaleza, una foto tomada en el momento adecuado puede convertirse en un dato científico valioso.
Carlos Galindo Leal, 11 enero 2026