Visitantes rosados en Yuriria, Guanajuato

Guadalupe Ángel Vallejo Tapia

El 3 de julio de 2024, una pareja de flamencos apareció por primera vez en la Laguna de Yuriria, Guanajuato. El avistamiento, realizado por dos observadores en la comunidad de El Granjenal, sorprendió por tratarse de una especie no registrada previamente en el municipio. Este hecho resalta la importancia del humedal, reconocido como Área Natural Protegida, Sitio Ramsar y Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), ante los cambios ambientales recientes.

A veces, la naturaleza sorprende cuando menos lo esperas. La mañana del 3 de julio de 2024, en la comunidad de El Granjenal, a orillas de la Laguna de Yuriria, dos siluetas rosadas rompían con el paisaje habitual del humedal. No eran garzas, ni patos, ni aves comunes de la zona. Eran flamencos

Por primera vez, se tenía registro de estas aves en el municipio de Yuriria, Guanajuato. El hallazgo fue documentado por Guadalupe Ángel Vallejo Tapia (@gpeangelvallejo) y José Martín Salmerón Hernández (@salmeron904), quienes, a través de la ciencia ciudadana, lograron registrar este momento único. Los flamencos se consideran una especie amenazada

La Laguna de Yuriria, del purepecha l-uriri, sangre y apunda, lago, “lago de sangre”, no es cualquier cuerpo de agua. Se trata de un humedal con gran relevancia ecológica: es un Área Natural Protegida estatal, además de estar reconocida como Sitio Ramsar de Importancia Internacional y como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA). Se han registrado 155 especies de aves en la laguna.

En otras palabras, es un refugio clave para la biodiversidad, especialmente para aves acuáticas y migratorias. Pero entonces surge la pregunta: ¿qué hacían flamencos ahí? 

Los flamencos suelen habitar lagunas costeras o ambientes muy específicos. Verlos en un humedal interior del Bajío no es común. Sin embargo, tras coordinarnos con la Red de Observadores de Aves y Cultura de Occidente (ROACOMX), descubrimos que esta pareja, conocida como “Frida” y “Flavio”, provenía del Parque Metropolitano de León (ver ¿Flamencos chilenos en León Guanajuato?)

Su llegada no fue casualidad. Todo apunta a que el estrés hídrico derivado de la sequía registrada a finales de 2023 influyó en su desplazamiento. Cuando el agua escasea, los ecosistemas cambian… y las especies también se ven obligadas a moverse. La Laguna de Yuriria, cuyos niveles comenzaban a recuperarse, se convirtió en un sitio de descanso temporal. 

Este pequeño episodio cuenta una historia mucho más grande. Habla de la conexión entre ecosistemas, de cómo un ave puede desplazarse entre distintos puntos del estado buscando condiciones adecuadas, y de cómo los humedales funcionan como refugios ante cambios ambientales. 

También muestra el valor de la observación y la participación ciudadana: sin estos registros, eventos como este podrían pasar desapercibidos. Pero también es una señal de alerta. Los cambios en el clima, la disminución del agua y la presión humana sobre los humedales pueden alterar profundamente estos espacios. 

Proteger sitios como la Laguna de Yuriria no solo es importante para las especies que ya viven ahí, sino también para aquellas que, en momentos críticos, dependen de ellos para sobrevivir. 

Aquella mañana, los flamencos no solo trajeron color al paisaje, trajeron un mensaje.

Guadalupe Ángel Vallejo Tapia

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